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RAMÓN MUÑIZ
Lunes, 13 de enero 2014, 08:32
Los asturianos pagan de media 456,36 euros al año por los impuestos que aplican los ayuntamientos. El dato aparece en un informe del Tribunal de Cuentas que sitúa a los consistorios de la región como los cuartos más 'baratos' del país, pues el resto recauda un promedio de 526,9 euros por ciudadano. La autonomía municipal pone así su grano de arena para ampliar las diferencias dentro del país. La más extrema señala que un riojano tributa a su consistorio 874,39 euros, cerca de 577 euros más al año que los gallegos.
El estudio del Tribunal de Cuentas disecciona la contabilidad cerrada y auditada que han presentado 7.911 ayuntamientos, consorcios, comarcas, diputaciones y cabildos sobre el año 2011. EL COMERCIO realizó el mismo ejercicio con las cuentas generales que para idéntico año entregaron 20 ayuntamientos que aglutinan a más del 90% del censo asturiano. No son los más poblados porque en esa categoría faltan San Martín del Rey Aurelio, Laviana y Lena, que o no han mostrado sus números a la Sindicatura de Cuentas o ésta no las ha divulgado todavía.
La comparación muestra muy diferentes presiones fiscales también dentro del Principado. Carreño por ejemplo logró recaudar en impuestos directos e indirectos 7,6 millones, lo que supone un ingreso de 693,4 euros por habitante. El 43,4% de estos ingresos llegaron mediante tributos a la actividad empresarial, un gravamen que permitió al consistorio llamar a las puertas de las industrias asentadas en su territorio, con nombres como Tudela Veguín, Dupont, parte de El Musel y de ArcelorMittal o la mitad de la térmica de Aboño. En época de crisis y con la tasa de paro en aumento, el consistorio no dudó en exprimir a sus empresas hasta captarles 3,2 millones, apenas 600.000 euros menos que Avilés, municipio también industrial y con una población casi ocho veces mayor.
El segundo municipio que más provecho sacó a su capacidad impositiva fue Llanes, con una recaudación por impuestos igual a 532,9 euros por ciudadano. El principal yacimiento lo aportó aquí el suelo, sólo la plusvalía representó el 50% de los ingresos por impuestos. La aplicación de ambos hechos impositivos procuró a las arcas municipales de Llanes y Carreño más de siete millones a cada uno por impuestos directos, un hito en el que superan por ejemplo a Castrillón, a pesar de tener éste el doble de población.
Muy distinta es la gestión del consistorio valdesano, el que menos uso hace de la herramienta impositiva, con una recaudación por impuestos directos e indirectos de 175,4 euros por ciudadano. Valdés cerró ese 2011 con un endeudamiento de 259,74 euros por habitante, el decimonoveno más grave.
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