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Los paneles centrales de la puerta de la nave principal de la Catedral muesrtran a Santa Eulalia regando los campos de maíz. :: MARIO ROJAS
A las puertas de la catedral
Oviedo

A las puertas de la catedral

Luis Suárez Saro y Jesús Puras se encargarán en febrero de recuperar el color y limitar el avance de los daños sobre las maderas, obra de José Bernando de la Meana

ANA SALAS

Domingo, 17 de noviembre 2013, 12:06

Los romanos, además de asimilar el panteón griego, conservaron a Jano como dios de las puertas, de los principios y los finales. Las puertas son importantes. Al atravesar las de un templo, se entra en la casa del dios. En un espacio sagrado, sea la cella romana, la naos griega o las naves de un templo cristiano. Las de la Catedral de Oviedo no son distintas en eso. Fueron el acceso de miles de peregrinos, atraidos por ese relicario de la cristiandad que es la Cámara Santa. Las originales se fueron deteriorando y aprovechando el impulso de las obras para reparar los daños causados en la Catedral por un rayo en 1723, se decidió sustituirlas. José Bernardo de la Meana fue el encargado de tallar las actuales mediado el siglo XVIII. Madera de castaño, para la estructura; nogal, para los paneles labrados y policromados. El color y el pan de oro se perdieron hace muchos años, pero la imagen, en los paneles centrales, de Santa Eulalia regando los campos de maíz debió ser impresionante, que ese es lo que buscaba el arte barroco. A partir de febrero, Luis Suárez Saro y Jesús Puras tratarán de recuperar parte del brillo, el natural de la madera.Luis Suárez Saro y Jesús Puras rehabilitaron las puertas de fachada principal de la Catedral a finales de los 80, por eso el Cabildo les ha encargado que vuelvan a intervenir en ellas. No será una restauración, sino un tratamiento «de conservación preventiva» que realizarán 'in situ', advierten. Las grandes puertas de más de cuatro metros de altura por dos metros de ancho realizadas con madera de nogal y castaño (la estructura) sufren las inclemencias meteorológicas: la lluvia en las zonas inferiores y los rayos del sol; la contaminación y el paso del tiempo.

El equipo de Jesús Puras redactó un informe en 1987 en el que proponía a la Comisión de Patrimonio que había que tratarlas cada tres años para su idónea conservación. Desde entonces, poco se hizo en este sentido. Solo se intervino en una ocasión, con motivo de la exposición 'Orígenes' hace ahora 20 años, y para aplicarles una especie de cera sintética, como la que se utiliza para abrillantar el suelo, quizá para darles lustre. A pesar de haber resultado inapropiado, no han perjudicado a la madera de las puertas (cuatro en realidad porque la central está formada por dos batientes) que se encuentran en un «buen» estado de conservación, coinciden Suárez Saro y Puras.

Ahora los restauradores las limpiarán y les impregnarán resinas que «realimentarán» la madera para que «recuperen el color y la frescura propia» del nogal, explica Suárez Saro. Las protegerán con un tratamiento de nueva generación basado en nanopartículas que no modifica en nada la apariencia, ni la textura ni el color pero que evita daños por los rayos ultravioleta del sol y del agua. Además, intervendrán en los elementos metálicos oxidados con un producto que reacciona eliminado la corrosión. Nada más. Será un proceso respetuoso con las puertas realizadas con paneles labrados. Sin añadir ni quitar nada de la talla original.

Este será más o menos el proceso que seguirán los técnicos en la limpieza de las tres (o las cuatro) puertas. Irán por partes. Primero será el equipo de Luis Suárez Saro el que instalará unos pequeños andamios para acceder a la situada más a la derecha, la de la nave de la Epístola, y actuar de forma rigurosa. Comenzará a mediados de mes y sus trabajos se prolongarán unas tres semanas. Este restaurador, que es conocedor de la Catedral por haber recuperado varios de sus retablos y participado en la redacción de la propuesta para la próxima rehabilitación de la Cámara Santa, trabajó en esta puerta hace 20 años y ahora vuelve a ella. Entonces realizó una profunda intervención eliminando las capas de alquitrán que se le habían ido adhiriendo a lo largo de la historia en la puerta y en el tornaviento que la acompaña.

Desde el interior de la seo se aprecia perfectamente la diferencia entre el estado de este y del situado en el lado opuesto. La puerta de acceso y su tornavientos son los más deteriorados por su uso y porque no se han rehabilitado en profundidad; solo por el anverso. Ahora les tocará una intervención menor, similar al de las otras puertas, que acometerán los dos equipos de restauradores, pero Suárez Saro advierte de que sería aconsejable realizar una restauración en profundidad.

La historia

Las puertas de los laterales son más o menos similares en su ornamentación rococó, sin apenas figuración humana. Ya casi no quedan restos de la policromía que tuvieron en otro tiempo, todas, estas y las dos centrales bajo el pórtico. «Es muy de lamentar que se perdiera esa policromía y dorado, ocultos primero por una pintura verdosa que imitaba el bronce patinado con el fin de eliminar la estética rococó transformándola en pseudo neoclásica, y más recientemente arrancando ambas capas para dejar la madera vista», lamentan los autores del libro 'La Catedral de Oviedo', Francisco de Caso, Cosme Cuenca, César García de Castro, Jorge Hevia, Vidal de la Madrid y Germán Ramallo.

El Cabildo las encargó en marzo de 1746: «Cuanto antes manden hacer unas puertas nuevas para en la iglesia, las que sean fuertes y bien adornadas de talla y moldura», recoge Germán Ramallo Asensio en su 'Escultura Barroca en Asturias' haciendo referencia al Libro de Acuerdos Capitulares. Quería completar de esta forma el arreglo «modernizador iniciado en la fachada tras los desperfectos del rayo que, en 1723, destrozó la torre y causó otros daños». Se incrustó el relieve de la Transfiguración «consiguiendo una primera bicromía con la piedra» potenciada por «la fastuosa policromía y dorado conseguido en la parte baja por la acción de estas puertas». José Bernardo de la Meana, elevado entonces como «primer escultor, arquitecto de la época» y autor de buena parte de los retablos barrocos de la Catedral, se encargó de sus tallas. Labró «una pieza maestra en la Catedral», añade Carlos Cid Priego en 'La representación de la Cruz de los Ángeles' refiriéndose a las puertas centrales se paradas por un parteluz gótico.

Son las más espectaculares. Su decoración está estructurada en tres zonas. En la parte de arriba, el escudo de España a la izquierda y el de Oviedo a la derecha. En la central, a la izquierda El Salvador protegiendo a la ciudad de Oviedo (representada por unas torres sobre la que hay dudas, unos dicen que es de la propia Catedral y otros apuntan a la de las Pelayas); a la derecha Santa Eulalia que riega los campos de maíz, «última fuente de prosperidad que se había implantado en el Principado y había aumentado su riqueza hasta límites nunca sospechados», añade 'La Catedral de Oviedo'.

De todo esto es consciente Jesús Puras porque ya las restauró a finales de los 80. Ahora comprobará que «todo está correcto y no se movió la estructura» y volverá a mirarlas con detalle. Su equipo las tratará durante dos meses, a partir del mes de febrero, para que dejen de tener ese «aspecto decadente» y un tanto grisáceo de la actualidad. No serán como fueron pero sí recuperarán parte de su vistosidad.

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