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CH. TUYA
Domingo, 10 de noviembre 2013, 02:39
-¿Se tiró el dinero en El Musel?
-No.
-¿Seguro?
-Seguro.
-Aquella plataforma da dolor.
-Lo sé. Pero un puerto se programa 10 años antes. En plena obra llegó la crisis. Cuando tienes invertidos 500 millones no vas a dejar de gastar 300.
-¿No fue un error el sobrecoste?
-Eso es aparte. En esa planificación de diez años, Rato había pactado con la cantera, propiedad de Hidroeléctrica, la compra de la piedra. Luego el propietario cambió de opinión y hubo que buscar la piedra a 200 kilómetros.
-¿Veremos El Musel terminado?
-Usted, sí. Yo, no.
-Perdone, ¿tiene pensado morirse pronto?
-(Carcajadas) No le pongo límites a la providencia divina, pero, por muy providente que sea Dios, me quedan 10 o 15 años de vida.
-¿Antes de 15 años no estará listo?
-Creo que no. También le diré que no hubo obra en El Musel que no suscitase quejas y, tampoco, que no se quedara corta al acabar. Le pasó a mi abuelo, Gumersindo Junquera, con el espigón II.
-Su abuelo le puso al frente de su empresa. ¿Hubo alternativa?
-(Se ríe) Ninguna. Cuando dije que quería ser militar se armó la de San Quintín. De la negociación arranqué que me dejara hacer Derecho y no Minas, como el quería. Pero de la empresa... (se ríe) no hubo forma.
-Eso fue en 1955. ¿Los empresarios no se jubilan?
-Al frente de la empresa están ahora tres de mis hijos, pero yo sigo viviendo cada día, porque hay cosas que firmar. Dicen que el ojo del dueño engorda el ganado.
-¿Es fácil aguantar a un padre como patrón?
-Pues tengo mis dudas. (Carcajadas) Recibo muchas protestas.
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