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M. F. ANTUÑA
Jueves, 10 de octubre 2013, 04:39
Carlo Montanaro es expresividad italiana en estado puro. Habla con pasión y emoción, con palabras y con gestos de 'La Traviata' que el domingo estrena en el Teatro Campoamor de Oviedo (19 horas). El director italiano, llegado desde Munich después de llevar a escena 'El elixir de amor' de Donizetti, pone en la emoción el énfasis de su trabajo al frente de Oviedo Filarmonía, de los músicos y de los cantantes. El resto es obra maestra de Verdi reconocida en todo el planeta.
-Llega de Alemania y desde que aterrizó en Oviedo no ha cesado de twittear su experiencia en Asturias. ¿Se puede expresar en solo 140 caracteres que tiene de especial esta 'Traviata'?
-'La Traviata' es muy conocida, solo decir su título significa muchísimo. Pero yo estoy muy contento de estar aquí en Oviedo, es la primera vez y el teatro es muy bonito. Y la ópera es una pieza que forma parte importante de la historia, es muy conocida, muy delicada, muy difícil... Para mí una de las más difíciles de Verdi. Necesita intérpretes muy valientes y actores muy buenos, y una orquesta que sea capaz de transmitir la atmósfera del espectáculo. Requiere unir muchos aspectos: la orquesta, la escena, elaborar todo de forma conjunta para transmitir el dolor, la emoción, la renuncia del amor, la frescura de la fiesta... Son tantos caracteres diversos, son tantas emociones diversas... Es también una ópera muy íntima en la que el cantante debe elaborar su propio personaje. Interpretar a Violetta y Alfredo requiere de grandes artistas.
-El hecho de que sea tan conocida como apunta, que sea la más representada en el mundo, ¿hace su trabajo más difícil a la hora de tratar de acercarlo al público y darle una nueva perspectiva?
-Sí, pero ¿sabe lo que sucede? que en realidad 'La Traviata' es la que escribió Verdi y yo debo respetar lo que él hizo. Él quiso mezclar la palabra con cierto tipo de música y a la inversa, porque el libreto es muy importante y yo tengo que respetar eso. La ejecución es importante a la hora de transmitir emociones, pero todo surge de lo que hizo Verdi y de ese respeto. Y luego es clave hacer un trabajo en común entre orquesta y cantantes para que sea creíble, auténtico.
-Susana Gómez se ha encargado de una puesta en escena con un vestuario muy hollywoodiense y trasladada a España. ¿Como afecta a su trabajo que la producción sea tan contemporánea?
-Es contemporánea, pero es 'La Traviata', es una mujer enamorada de un joven, es una historia actualisíma. La transposición no cambia nada, su trabajo también ha sido muy respetuoso con el libreto original.
-Es la primera vez que viene a Asturias, ¿cómo está siendo su experiencia con Oviedo Filarmonía?
-Muy buena, es una magnífica orquesta. Ha habido muy buena conexión en el trabajo desde el primer momento.
-Le habrán comentado que el Campoamor tiene un público exigente...
-No pasa nada. Lo importante es ser honesto y transmitir las emociones y, si luego al público le gusta, perfecto. El trabajo del artista es muy personal y lo que debe intentar siempre es ser muy auténtico. De todas formas, yo estoy muy contento de esta 'Traviata'.
-Los cantantes están encantados y además dicen que se lo están pasando muy bien.
-Eso es muy importante también. Pero siempre hay que asumir que a una parte del público le gustará y a otra parte no.
-Viene de hacer un Donizetti, ahora Verdi. ¿Es complicado ese cambio de registro continuo en el que viven los directores?
-No... Bueno, si es cierto que hay que cambiar de un tipo de ópera a otra, y siempre hay que estar preprado y a veces es más difícil en unos casos que otros, pero eso forma parte de la música.
-Es italiano, viene de Alemania, ahora está en España. ¿Hay distintas formas de entender la música?
-La música es un lenguaje universal y lo importante es la emoción. Pero siempre hay formas diferentes de trabajar, hay que entender cómo encontrar lo que buscas, en un lugar es de una forma y en otro, de otra. El músico es músico y lo sabe. Lo importante es ser honesto y saber lo que quieres, cuando lo sabes, trabajas para conseguirlo.
-Hábleme del trabajo de Ailyn Pérez y Aquiles Camacho.
-Están fantásticos. Con Ailyn Pérez hice en Cincinnati 'La Traviata' y estoy encantado de trabajar con ella de nuevo; con Aquiles hice una 'Boheme' en Florencia. Son grandes artistas que cantan con el corazón, que se emocionan en cada momento. La emoción es todo cantando.
-Y dirigiendo...
-Por supuesto, porque esa emoción se transmite también a la orquesta y al público.
-¿Hay mucha emoción en esta 'Traviata'?
-Sí, claro que sí.
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