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PEPE G.-PUMARINO
Sábado, 8 de junio 2013, 04:03
Las fincas de naturaleza urbana de Carreño verán incrementado su valor catastral en un 54,6% a partir de enero de 2014, año en que el Consistorio revisará ese concepto. Este valor será aún mayor en el caso de los inmuebles rústicos que experimentarán un aumento del 160% en el mismo ejercicio. La modificación de la ordenanza reguladora dispondrá de diez años, según establece la Ley Reguladora de las Haciendas Locales.
Las medidas fiscales fueron ayer expuestas, en un informe elaborado por la Intervención Municipal, a lo partidos políticos. Así, para poder suavizar el desembolso de los contribuyentes, el impuesto podrá ser incrementado gradualmente o bien, en una segunda opción, sería aplicada una reducción para que la cantidad a pagar no supere la actual.
En el análisis que se hace desde Intervención sobre la exposición de los nuevos valores catastrales urbanos, se indica que el pasado año, el valor catastral de los bienes urbanos ascendió a 3.180.524,37 euros. Esta cifra resulta de la base liquidable que en este municipio es del 0,68%. De mantener el mismo tipo, la recaudación en 2014 se reduciría en un 4,54% (casi 145.000 euros) respecto al actual ejercicio.
Respecto al Impuesto de Bienes Inmuebles de naturaleza rústica, de acuerdo con la valoración provisional del Catastro, pasaría de los 8.863.522,89 euros, a 21.198.416,35 euros. Este incremento se debe a que la nueva normativa del catastro, las nuevas construcciones agrícolas y ganaderas pasan a tributar como fincas rústicas. Estos inmuebles no podrán recibir bonificación alguna. Por esta razón, la única alternativa para que la a tributación no sea tan gravosa, es que el Ayuntamiento rebaje el tipo impositivo de estos inmuebles.
El Consistorio de Carreño tiene establecido un máximo del 1,1% para los bienes de naturaleza urbana y un mínimo del 0,4%; mientras que para los rústicos el tipo impositivo máximo es del 0,9% y el mínimo, del 0,3%. La ley establece que el Ayuntamiento podrá fijar durante un periodo de seis años unos tipos de gravamen reducidos que no podrán ser inferiores al 0,1% para los inmuebles urbanos y del 0,0075%, para los rústicos.
El PP no quiere aumentos
Para el primer partido de la oposición, el PP, a la vista de este informe y dado que el IBI para las fincas de naturaleza rústica es la que más sube, se muestra partidario de una reducción de los tipos y plantea que sea el mínimo que permite la ley, es decir un 0,0075%. En cuanto a los urbanos se propone que quede en el actual del 0,68% o incluso que se rebaje hasta el 0,65%.
Según señaló su portavoz, José Ramón Fernández, por todo lo expuesto, «insistiremos en aplicar las reducciones, bonificaciones y tipos de gravamen necesarios para que el IBI no se incremente y sea posible que en los próximos años haya una reducción o congelación al menos, del impuesto que pagan los vecinos del concejo».
Mientras, la postura del resto de partidos políticos estará sujeta al acuerdo que se adopte en el seno de la Comisión Municipal de Hacienda que se celebrará el viernes próximo. Estas modificaciones en el IBI tienen que ser aprobadas antes del día 20 de este mes.
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