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ADRIÁN AUSÍN
Miércoles, 29 de mayo 2013, 04:07
Un crucero con 3.600 pasajeros y 1.200 tripulantes es, en la coyuntura actual, el mejor regalo que puede recibir una ciudad costera. «Todavía no hemos podido cuantificar el resultado de la visita del 'Adventure of the seas', pero qué duda cabe de que fue una alegría para Gijón». Así se expresaba ayer la gerente de la Unión de Comerciantes, Carmen Moreno, quien destacaba la inyección que supuso la presencia, durante todo el lunes, de cientos de turistas, en su mayoría británicos, por el Muelle, la Plaza del Marqués, el Muro y las arterias más céntricas de la villa de Jovellanos. «Supuso un aliciente económico y la constatación, importante, de que somos un sitio interesante para los viajeros, que descartaron en su mayoría alternativas como irse de excursión a los Lagos o a otros lugares de Asturias», anotó Moreno.
De ese interés específico de Gijón para los aproximadamente 2.000 extranjeros que optaron el lunes por quedarse en la ciudad de atraque hasta las seis de la tarde, descartando otras opciones, elucubró Moreno sobre una hipótesis de futuro, que pasaría por la transformación de ser puerto de 'escala de cruceros' a puerto de salida o llegada de cruceros. En ese caso, anotó, «el efecto económico se multiplicaría por tres o por cuatro». Especialmente, al sumarse a las compras, consumos y visitas culturales los ingresos procedentes de las pernoctaciones y la hostelería. «Así funciona en lugares como Málaga o Barcelona, donde la rentabilidad de los cruceros es, evidentemente, notable», reflexionó Moreno, quien consideró normal que estos tráficos portuarios no sean de momento rentables para El Musel. De todas formas, la gerente de la Unión de Comerciantes reconoció la dificultad de ser un día puerto de entrada o salida por las altas exigencias de las navieras, «que son las que tienen la sartén por el mango», y su preferencia por dársenas integradas en las ciudades, con una buena red de comunicaciones y un aeropuerto con conexiones internacionales. De momento, la portavoz de los comerciantes se 'quedó' con ese presente vivido el lunes y del único dato concreto que podía ofrecer ayer: «Pusimos 2.000 folletos en inglés a disposición del 'Adventure' y se agotaron».
Control policial
Además de revolucionar al comercio local, la escala del crucero de la Royal Caribbean International tuvo ocupada también a la Guardia Civil, que estableció un dispositivo especial de seguridad desde horas antes de su atraque hasta que zarpó de El Musel. En él participaron sus servicios fiscal, marítimo y cinológico, el GEAS y la unidad de seguridad ciudadana de la Comandancia «en cumplimiento a la normativa estatal de seguridad portuaria». Un buque con 4.800 personas a bordo así lo aconsejaba.
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