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NACHO PRIETO
Domingo, 3 de febrero 2013, 02:38
La Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas (Cepesma) incorpora a su colección de restos de calamares gigantes, compuesta hasta ahora por 31 ejemplares, una hembra inmadura que apareció el pasado día 10 de octubre en la playa gaditana de Cala Punta del Carnero. Mide 7,5 metros, aproximadamente, y pesa en torno a 70 kilos.
Anteayer fue efectuada la necropsia del citado ejemplar, que se encontraba congelado en el Centro de Gestión del Medio Marino de Andalucía, sito en Algeciras, y que será a partir de ahora conservado y exhibido en el Centro del Calamar Gigante que Cepesma tiene en Luarca.
El estudio realizado no ha permitido conocer las causas de la muerte del animal, pero la disección de los órganos internos sí ha servido para obtener resultados genéticos, así como detectar la presencia de metales pesados y conocer otros datos de interés que se analizan dentro del protocolo habitual.
Resultados
La necropsia permitió constatar una extrema delgadez del cefalópodo, así como alteraciones en la glándula digestiva y en los órganos productores de la sangre. El análisis de los restos que aparecen varados o en aparejos de pesca es, por el momento, la mejor fuente de información sobre la vida y las características de esta espectacular especie que tiene en Asturias el principal centro de exposición del mundo, sin perjuicio de las aportaciones científicas de los especialistas del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo.
Hasta ahora, sólo ha sido posible obtener imágenes de la especie en vivo en una ocasión. Fue el científico japonés Tsunemi Cubodera quien, con el apoyo de la televisión nacional nipona y Discovery Channel, quien presentó hace pocas semanas el resultado de su trabajo.
En aguas próximas a Asturias se efectuaron dos intentos, con resultado baldío, de obtener filmaciones de calamares gigantes en su medio natural. Las referidas campañas se centraron en el caladero de Carrandi, a 42 kilómetros de la costa, que es la zona en la que más registros se tienen de estos animales, junto a Kaicoura, en el Sur de Nueva Zelanda, en las antípodas asturianas.
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