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VÍCTOR BORDA
Martes, 22 de enero 2013, 01:22
España no defrauda. Pasó por encima de la actual subcampeona de Europa, Serbia. La receta para conseguir el paso a cuartos, donde espera mañana Alemania, fue simple. La defensa española maniató a la primera línea balcánica en el primer tiempo. Eso le permitió contraatacar y hacerse con una renta que llegó hasta los nueve tantos.
En el segundo tiempo, Serbia echó mano de su repertorio para intentar sacar a los anfitriones del choque. España perdió entonces el norte y se atascó en ataque. Pero Rocas, uno de los mejores finalizadores del balonmano mundial, regresó a la pista para recuperar una renta que bajó hasta los seis goles.
La renta máxima de los españoles fue con la que terminó el partido, once goles (20-31).
España comenzó con algunos nervios y errores propios de la situación de jugar en casa. La igualdad se mantuvo durante los ocho primeros minutos. España asentó su defensa y comenzó a correr. La doble exclusión de los balcánicos Nenadic y Prodanovic dio alas a España, que ganaba de cuatro (3-7) en el minuto 12. La contra española hacía daño a un Stanic que se diluía -soberbia una doble parada del meta serbio en un contraataque español-.
Momento crítico
La selección nacional pasó por un momento crítico cuando no se había llegado al ecuador de la primer mitad. Viran Morros veía una rigurosa cartulina roja. Se encendían las alarmas. 'Los Hispanos' perdían a su pilar defensivo. Pero las huestes de Valero Rivera encajaron el golpe con determinación. Gedeón Guardiola tomó el relevo y de qué manera. La defensa mantuvo su gran nivel de antes de la expulsión y generó dos contraataques seguidos que llevaron a los de Valero Rivera a colocarse a cinco de los serbios (4-9, m. 15).
Serbia se fue estancando en ataque. En defensa, Vukovic mandó una defensa mixta sobre Sarmiento, lo que permitió que España tuviese más huecos y Aginagalde comenzase a hacer daño en los seis metros. No funcionó y Serbia regresó a su 6-0. Entonces apareció un estelar Sarmiento, que comenzó a acertar con la portería rival .
La sangría prosiguió y la renta española aumentó con el paso de los minutos. La diferencia llegó hasta los nueve goles (11-20, m. 30).
El inicio de la segunda mitad los españoles perdieron algo el norte. Es verdad que el nivel defensivo mantuvo el tipo, sobre todo porque Sterbik mejoró su flojo rendimiento de la primera parte. Los problemas vinieron en ataque, donde los Hispanos se desactivaron.
Rocas regresó a la pista y la tímida reacción serbia se cortó en seco. Anotó tres tantos seguidos y España recuperó una diferencia de nueve goles (17-26, minuto50).
Serbia siguió a lo suyo. Su dura defensa pagó el tributo de la expulsión de Marsenic, cuyo manotazo dejó ensangrentada la nariz de Montoro. Ya no hubo mucho más historia en un partido en el que España presentó credenciales como equipo favorito a todo.
Aún quedan tres finales y no son horas de triunfalismos estériles. Eso sí, España entra en cuartos de final.
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