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L. MAYORDOMO
Domingo, 6 de enero 2013, 11:17
Una diadema valorada en más de un millón de euros -que fue la que dio nombre a la operación policial-, un reloj, varias antigüedades y 35.000 euros en efectivo que Álvaro Armada Barcáiztegui, conde de Güemes, atesoraba en una caja fuerte en la Quinta de la Peña de Francia, la propiedad en la que reside en la parroquia de Deva. Ese fue el botín que en mayo del año pasado consiguieron los integrantes de la banda que asaltó la vivienda del hijo del actual conde de Revillagigedo. Siete meses después, la Guardia Civil ha conseguido detener a cinco de los presuntos autores y colaboradores del robo, pero la investigación sigue abierta y no se descartan más arrestos.
Esos cinco primeros detenidos -un hombre y dos mujeres vecinos de Gijón y dos varones con residencia en Madrid, de distintas nacionalidades- ya están en prisión por orden del juez.
Las joyas y objetos sustraídos no han aparecido. De hecho, los responsables de la 'operación Diadema' -efectivos de la Policía Judicial de la Comandancia de Gijón- sospechan que parte del botín pudo viajar a Sudamérica con una de las implicadas en el asalto que, poco después del mismo, abandonó España hacia su país de origen. «Como es práctica habitual, se deshacen de las joyas de forma inmediata», señala la Benemérita en una nota oficial.
Lo que tuvieron claro desde el principio los investigadores es que los autores del robo en la Quinta de la Peña de Francia «contaban con información privilegiada del interior de la vivienda». Porque las dimensiones y el tipo de construcción del inmueble «hacían difícil el hecho de desenvolverse por su interior a alguien ajeno a él».
Según pudo saber EL COMERCIO, los dos primeros detenidos -J. L. C. M., de 31 años, y V. L. V. E., de 28-, cuyos arrestos tuvieron lugar el 18 de diciembre, estaban empleados en la casa y todo apunta a que fueron ellos quienes facilitaron la información necesaria a la banda especializada en asaltos a viviendas que se desplazó desde Madrid para cometer el robo.
Denuncia previa
Se da la circunstancia de que unos días antes del sustancioso golpe se presentó en la Comandancia de la Guardia Civil una denuncia por un intento de robo en la misma vivienda. Pero fue el 17 de mayo cuando lograron acceder a su interior. Lo hicieron a través de una ventana. Inutilizaron el sistema de seguridad y la línea telefónica y reventaron la caja fuerte con un soplete. Tanto para acceder a la vivienda como para, una vez cometido el robo, huir de allí, contaron con la colaboración de dos de los miembros del servicio.
En diciembre, la investigación tutelada por el Juzgado de Instrucción número 1 de Gijón se materializó en las primeras detenciones. El día 18, en Gijón, cayeron los dos primeros sospechosos. Al día siguiente, en Madrid, fueron detenidos dos de los integrantes del «núcleo principal» de esta banda especializada en asaltos a viviendas que ha actuado en toda España: A. R. R., de 57 años, y V. H. C. E., de 39. En sendos registros domiciliarios en Carabanchel y Vallecas, los agentes localizaron el soplete con el que violentaron la caja fuerte del conde de Güemes: un equipo transportable compuesto por una bombona de oxígeno y otra de acetileno, manguera, boquillas, protector y gafas de soldar. También encontraron una piedra de toque, que permite conocer si un objeto es o no de oro.
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