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RAMÓN MUÑIZ
Lunes, 26 de noviembre 2012, 02:44
Como un virus, la crisis fue contagiándose, mostrando el sector de los peajes una inmunidad que en Asturias sólo ha terminado por sucumbir ahora. El ejercicio de 2012 es el primero en el que Viastur y Aucalsa, las empresas que explotan las dos autovías de pago de la región, coinciden en encontrar mermada su actividad.
Cierto es que el peaje de la AP-66 León-Campomanes lleva desde el año 2008 perdiendo clientes, pero nunca antes en toda su historia registró caída de tal calibre. Con el tercer trimestre ya cerrado, la autopista del Huerna suma 2.440.684 usuarios desde el 1 de enero al 31 de septiembre; el número es un 14,8% inferior al de 2011. Este año las cabinas de Aucalsa le abren paso a 8.940 vehículos al día, lo que supone 1.561 menos que el pasado año.
Es una movilidad que la carretera está perdiendo. Aunque la otra alternativa para viajar a la meseta desde el área central -la N-630 con su puerto de Pajares- está ganando adeptos, su avance no compensa la pérdida de uso del Huerna. Este año el puerto anota 4.371 usuarios al día, solo 213 más que el pasado ejercicio. La mejora es del 5%.
Si el Huerna pierde 1.561 circulaciones y de éstas, sólo 213 están optando por Pajares, ¿a dónde se han ido el resto de usuarios? La respuesta revela que, con menos dinero en la cartera, la ciudadanía ya no es que evite el peaje, es que ha pasado directamente a limitar sus movimientos para no gastar.
En este contexto cabe matizar que la carretera ha perdido atractivo frente al avión. Tres veces ha subido este año el coste de los peajes tanto de salida de Asturias como de entrada a Madrid, una inflación a la que se suma la de los carburantes. En enero el litro de Sin Plomo 98 se despachaba a 1,488 euros que subieron hasta los 1,6 de septiembre. El viaje a Madrid en autovía exigía 74,6 euros entre combustible y peajes, cuando Ryanair ofrece billetes para el mismo trayecto por 34,09 euros con la reserva hecha una semana antes.
La pérdida de actividad está consumiendo el colchón que Aucalsa venía manteniendo en su resultado operativo. El año pasado, la sociedad ingresó 39,8 millones en todo el año, que le reportaron nueve de beneficio. En este 2012, a la mengua de clientes se está uniendo un aumento en los gastos financieros. A resultas de ello, durante el primer semestre computó unos ingresos de 16,3 millones (un 7,54% menos que en 2011) y unas ganancias después de impuestos de 1,6 millones, casi la mitad que en el ejercicio anterior.
La empresa explica el batacazo también en las nuevas limitaciones a la hora de deducirse ingresos. El Grupo Itinere es el propietario de la concesión de explotación hasta el año 2050, un negocio que deberá resolver en dos años el vencimiento de obligaciones por valor de 229,4 millones.
Más complejo se le presenta el escenario inmediato a Viastur, la sociedad que explota el peaje en sombra de la AS-II Oviedo-Gijón. Hasta septiembre acumulaba un volumen de usuarios diarios de 21.654, lo que supone un 4% menos que en 2011. La actualización del canon que le abona el Principado por cada vehículo que utiliza la autovía está permitiendo que Viastur contenga el daño al punto de computar unos ingresos en los tres primeros trimestres de 4,8 millones, esto es, un 1,8% menos que el pasado año.
El problema para Viastur es que, tras un crecimiento ininterrumpido desde su estreno en 2007, acaba de tropezar con su techo sin que hasta la fecha consolidara una gestión que le aporte la rentabilidad pretendida. En 2010 la sociedad declaró ingresos por 6,2 millones, insuficientes para hacer frente a todas las obligaciones, lo que le acarreó unas pérdidas de 3,3 millones. El año pasado el balance empeoró. A pesar de ver sus ingresos incrementados hasta los 6,5 millones, Viastur hubo de aumentar el dinero que retira a reserva; la consecuencia es que cerró el ejercicio con 6,4 millones de pérdidas.
En resumen, la concesionaria cuyo peaje le abona el Principado ha computado 9,7 millones de pérdidas en los dos últimos años y este año está viendo sus ingresos reducidos un 1,8%.
Desde el punto de vista de la mercantil, el escenario le podría cargar de razones para volver a presionar a la Consejería de Fomento a favor de una renegociación del canon que percibe. Lo hizo ya en los últimos meses de mandato de Vicente Álvarez Areces y lo intentó con el Ejecutivo de Francisco Álvarez-Cascos.
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