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ALEJANDRO CARANTOÑA
Domingo, 11 de noviembre 2012, 14:47
Hace algo menos de un año, cuando se avanzó la temporada de la Ópera de Oviedo para 2012-2013, 'Turandot' iba a ser, al igual que 'Norma' el año pasado, una producción semiescenificada. Hoy, a tres días de su estreno, ninguno de los miembros del equipo se atreve a hablar de algo que no sea una producción con todas las letras.
«Vamos a lo sencillo», avisan, en un descanso, la directora de escena, Susana Gómez, y el jefe técnico de la Ópera y diseñador de esta producción, Antonio López. «Pero la historia se va a contar», avanza Gómez. Y más: si bien la 'Norma' del año pasado reposaba en la iluminación(diseñada también «en casa» por Alfonso Malanda) y un espacio austero con utillaje básico (cosa de Jesús Lafuente), en esta ocasión el eje serán dos torres construidas al efecto y una plataforma giratoria, procedente de 'El barbero de Sevilla'.
«La plataforma fue lo primero», explica Gómez, «porque esta ópera tiene muchas escenas y este sistema permite cambiar rápidamente». A su alrededor, empezó una tormenta de ideas con todos los elementos de las quince producciones que la Ópera de Oviedo tiene en su almacén, lo cual sirvió para dar, por ejemplo, con la escalera de caracol de 'Giulio Cesare'. ¿Con el inventario en la mano? «No», sonríe López mientras que se lleva el dedo índice a la sien. «Está todo aquí».
Él y todo el equipo se han ido «acordando» de materiales de hasta ocho producciones, que convenientemente remozados y encajados han terminado de dar forma al traje nuevo de 'Turandot'. El vestuario es lo único que se ha traído para la ocasión, del Teatr Wielki de Poznan, de Polonia. «Salvo el traje», justamente, «de la princesa Turandot, que ha hecho la diseñadora Gabriela Salaverri», cuenta Gómez.
Ha sido un trabajo de meses «hecho en gran medida por teléfono y gracias a la compenetración del equipo que hay aquí», según la directora de escena, lo cual ha permitido que, por ejemplo, haya podido preparar la regiduría (básicamente, las indicaciones escénicas que se dan durante la función) antes de venir a Oviedo.
Es inevitable sacar el tema de las megaproducciones a las que suele asociar 'Turandot', ante el cual a Gómez y a López se les escapa una sonora carcajada: «Vamos a demostrar que no es necesario. Vamos a ir a lo esencial y se va a ver bonito».
Pero la directora se apresura a apuntar a la necesidad de no obviar la puesta en escena («Yo vengo del teatro») y López, además, añade que lo importante es recordar que «no es el momento de construir un árbol de verdad, una casa de verdad...» En efecto, dice Gómez, «hay que pensar en un público más joven y nuevo, que busca algo distinto en la ópera». Cuestión, remata el jefe técnico, «de reeducar. Imagínate a un paisano al que hace 20 años le decías que tenía que andar con un iPhone... Pues eso». Nueva ópera para nuevos tiempos.
El traje nuevo de 'Turandot' alberga, incluso, una sorpresa escénica, contiene todo lo necesario para recrear el cuento de Puccini y por eso, afirma rotundo López, «se puede alquilar perfectamente. Yo tengo cerebro de técnico, y no puedo evitar pensar en que sea algo manejable».
La 'Norma' del año pasado, sin ir más lejos, ha sido alquilada, una nueva producción de la Ópera de Oviedo que, como esta, se nutre «de lo que había». Como un arroz apañado con lo que hubiera por casa, como un milagro culinario de fin de semana. Como el traje nuevo de una princesa que parecía ir a ser heredado, austero, sencillo, y ha acabado convirtiéndose en uno nuevo.
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