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RAMÓN AVELLO
Sábado, 29 de septiembre 2012, 02:54
«¡Déjese llevar por la música!», pide Rossen Millanov, el director titular de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias en la nueva revista trimestral que se entrega como programa. Y eso es lo que hicieron los numerosos aficionados que ayer asistieron al concierto inaugural de la temporada de abono de la OSPA: dejarse llevar. Antes de iniciar el concierto, el director saludó al público y relató el idilio que había tenido con la orquesta y con Asturias. «Me enamoré la primera vez que escuché su sonido de la orquesta, de su vitalidad y de su rigor en el trabajo. Me enamoré de Oviedo y Asturias, región única por su pasión por las artes, por su comida y por su hospitalidad», dijo agradecido. Y continuó manifestando que creía «en la importancia de la OSPA, especialmente en su labor educativa», justo antes de agradecer a la gerente de la orquesta, Ana Mateo, a la consejera de Cultura, Ana González, y a todos los espectadores presentes que estuviesen allí para asistir a su primer concierto oficial de esta temporada al frente de la formación asturiana.
Indudablemente, las obras dirigidas ayer por Rossen Millanov señalan la tendencia. Reivindicación de la música hispana y sus influencias y presencia del concierto para solista, en este caso con la atractiva presencia del pianista francés Jean-Efflam Bavouzet.
Abrió el concierto el 'Capricho español', de Rimky- Korsakov, una obra que bien podría denominarse el 'Capricho Asturiano'. Cuatro de los cinco movimientos de la obra están inspirados en el folklore musical de Asturias. Rimsky estaba obsesionado con la orquestación y, de hecho, el timbre orquestal no es en la obra un ropaje o un mero color, sino un elemento esencial. Para destacar, las intervenciones del concertino Alexander Vasilie.
Del viejo Rimsky se pasó al joven Prokofiev, con la interpretación del Concierto para piano nº 1, una composición muy característica de esa combinación enProkofiev de rudeza y lirismo. Jean-Efflam Bavouzet nos ofreció una versión muy dinámica, con gran vigor, y al mismo tiempo lírica. Como propina interpretó la 'Serenata interrumpida' de Debussy, otro guiño a España.
La OSPA quiso recordar que este año se conmemora el 150 aniversario del nacimiento de este autor francés. Con este motivo, la segunda parte se dedicó integramente al mencionado compositor. La primera, la 'Fantasía para piano', una composición poco conocida y que el autor nunca quiso editar, pero tampoco destruir. La segunda, una de las recreaciones más hermosas y originales de la música española: 'Iberia', la mejor evocación de lo hispano que trasciende lo popular para universalizarse. Sobre la 'Fantasía para piano' se puede decir que es una obra poco entroncada en el estilo de Debussy. La buena interpretación del solista Bavouzet y la OSPA no salvaron una pieza que a veces resulta un poco tediosa y confusa.
Otra cosa sucedió con 'Iberia', todo un lujo de colores, de ritmos, con una orquesta exquisitamente empastada y totalmente entregada a su director. Al final hubo aplausos para la OSPA, aplausos también de la OSPA para Rossen Milanov y un público, en definitiva, muy satisfecho por el concierto. La presente temporada comienza después de forma prometedora. La próxima parada, en el Teatro Jovellanos de Gijón, el día 11.
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