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DIEGO FIGAREDO asturias.co@elcomercio.es
Domingo, 16 de septiembre 2012, 10:18
El informe Panorama de la Educación 2012 elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y recientemente publicado expone que la crisis económica ha disparado el número de jóvenes españoles que ni estudian ni trabajan, englobados bajo el popular término de 'Generación ni-ni'. No obstante, el catedrático de Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de psicometría -medición numérica de aspectos psicológicos- en la Universidad de Oviedo, Eduardo García Cueto, defiende que los 'ni-nis' son «un problema que viene de mucho antes». Con todo, que el 23,7% de los jóvenes entre 15 y 29 años, según se desprende del estudio, ni estudie ni trabaje, «es un porcentaje alarmante». «Si se tratase de una enfermedad sería una pandemia», sostiene.
-¿Qué es un 'ni-ni'?
-Es no hacer nada, es vivir de los padres. Es una persona que ni estudia ni trabaja. Ni quiere hacerlo.
-¿Existe realmente una 'Generación ni-ni'? ¿Es motivo de alarma?
-Un 23,7% es un dato alarmante. Y no se puede explicar solo por la crisis. Cualquier fenómeno social tiene múltiples variables. La crisis se desencadena en 2007 o 2008, y por entonces el paro que había en España todavía era funcional. Una persona que quería trabajar, trabajaba. Probablemente no en aquello que quisiera, pero se podía vivir. El fenómeno de los 'ni-nis' es muy anterior a la crisis. De hecho, es muy anterior al siglo XXI.
-Viene de largo.
-Y la crisis lo explica en muy poca medida. Quizá algún caso se pueda ver afectado... Para la gente que tiene 18 o 20 años es muy difícil conseguir un puesto de trabajo. Pero sigue habiendo oportunidades para ellos: pueden estudiar. La universidad a distancia no tiene 'numerus clausus', y no tienen por qué ir a la universidad, hay otras muchas opciones.
-¿Qué puede explicar este fenómeno?
-En cualquier país europeo lo habitual es que tus padres te echen de casa. Suena un poco duro, pero es así. No conciben que a partir de los 18 años los hijos sigan viviendo con ellos. Esto es sano para los padres y también para los hijos. En España parece totalmente impensable.
-¿Lo dan todo hecho?
-Los padres les hacen la comida, les lavan la ropa, les hacen la cama y cuando tienen que llevarse un 'apaño' a casa, los padres tragan, ¿para qué se van a ir? Están consentidos.
-¿Hay solución?
-El fenómeno no es de hoy, pero no es suficientemente viejo. La verdad es que nos lo hemos ganado. Hemos vivido una cultura del bienestar muy fuerte. Es casi imposible que una persona de 23 años que se va de casa, se busca un piso y tiene que pagárselo, pueda tener un nivel de vida cercano al que estaba acostumbrado. No se da cuenta de que sus padres no empezaron con televisión de plasma, internet en casa, coche y teléfono móvil. Pero él quiere seguir manteniendo ese nivel de vida.
-¿Ha cambiado la relación con los padres desde la generación anterior?
-La relación no se parece en nada. El principio de autoridad desapareció, es la única diferencia entre las relaciones de ambas generaciones con sus padres. Se trata de un fenómeno que se dio en toda Europa, pero en ningún país como en España. Como normal general, el hijo perdió completamente el respeto al padre.
-¿Y qué puede hacer ese padre que se ve con un hijo ni-ni en casa?
-La solución es fácil. Decir qué se debe hacer es tremendamente sencillo, salvando las particularidades. Pero llevarlo a cabo, cuando la persona a la que se lo tienes que hacer es tu propio hijo, a lo mejor ya no lo es tanto. Se trata de quitarle todo aquello a lo que no tiene derecho. No tiene derecho a dinero para salir, ni a ver la televisión porque la luz se paga. Hay que levantarse a las siete de la mañana y si no está contento, que se vaya de casa. Se le intenta buscar un puesto de trabajo y y si no quiere, pues lo echas de casa. ¿Son los padres psicológicamente capaces de resistir esto hasta que su hijo reaccione y abra los ojos? Para él sería terapéutico y sano. Ahora, muchos padres no serían capaces de hacerlo.
-¿Qué tiene que decir el sistema educativo en todo esto?
-Cada reforma hecha por cada gobierno sirvió para ponerlo peor de lo que estaba antes. Desde la primaria a la universitaria. Por su parte, la reforma de la formación profesional es un reto desde que tengo uso de razón. La gente tiene la idea de que quien va a la formación profesional es porque no sirve para hacer otra cosa. Y entonces van a la universidad. Pero cada estudiante le cuesta al Estado entre 8.000 y 12.000 euros al año.
-¿Habría que reducir el 'numerus clausus'?
-Tampoco habría que inventar nada. La prueba de acceso a la universidad, cuando yo la pasé, la aprobaban un 25%. Ahora, un 99%. ¿Merece la pena gastar millones en organizar un examen así para decirle a uno de cada cien que no entra? ¿Es normal que toda esa cantidad de gente tenga que llegar a estudiar una carrera?
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