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La barnacla 'avilesina'
EL RINCÓN DE MAVEA

La barnacla 'avilesina'

PPLL

Viernes, 14 de septiembre 2012, 10:55

El pasado miércoles los miembros de Mavea Ángela Coloma y Javier Bastardo observaron en la cola de la ría avilesina un pájaro que no conocíamos con anterioridad para la zona: una barnacla canadiense (Branta canadensis). ¿De dónde salió este ejemplar?

Desde hace muchos años existen numerosos particulares que tienen patos en sus casas: desde el que cría unos criollos con las gallinas, hasta el que tiene muchas especies de todas partes del mundo. Este afán por coleccionar anátidas se puede observar en los estanques urbanos, siendo el más conocido el de Isabel La Católica en Gijón. Esta afición no tendría problemas si los nidos estuviesen controlados, pero esto no fue así durante muchos años en la mayoría de las colecciones de todo el mundo. Así, en el país proteccionista por excelencia, Reino Unido, hay muchas especies foráneas que mantienen poblaciones silvestres, procedentes tanto de sueltas intencionadas como de escapes. Nidifican sin problemas, llegando a hibridar entre ellas, lo que ocasiona problemas genéticos con las especies autóctonas.

El caso más conocido es el de las malvasías. En Inglaterra se asilvestró la malvasía americana, y como es migradora, acabó llegando a España, donde compite con éxito por las hembras con los machos de la malvasía autóctona, impidiendo que ésta se reproduzca. Para colmo de males, los híbridos de ambas especies son fértiles incluso los de segunda generación. Esto amenaza la permanencia de la malvasía autóctona (que está protegida), lo que obligó a los británicos a regular sus poblaciones. En España, cada malvasía americana que llega es rápidamente eliminada por los guardas del Ministerio de Medio Ambiente.

¿Ocurren casos así en Asturias? Se sabe que azulones de la subespecie americana soltados de forma intencionada, llegaron a hibridar con azulones autóctonos, lo que puede llegar a alterar su pool genético si se continuase con las sueltas. En Isabel La Católica criaron muchas especies foráneas sin control, cuyos pollos marcharon a otros lugares: unos dentro de la región y otros fuera.

Para los amantes de las aves raras y los que llevan el registro de estos avistamientos, supone un problema dilucidar ahora si esos ejemplares proceden de cautividad o no.

El ejemplar de la ría pertenece a la raza minima, que es la más pequeña y una de las más oscuras de las subespecies de barnacla canadiense. Cría en el oeste de Alaska e inverna en California y México, por lo que su probabilidad de llegada natural a Europa es muy baja. A este individuo le faltan las plumas primarias de un ala, rasgo típico de los ejemplares domesticados.

Sin embargo, este ejemplar no tiene anillas, cuando la mayoría de los cautivos si las tienen (así es seguro que no procede de Xixón).

La barnacla canadiense es rara en España y la mayoría de sus observaciones proceden de las poblaciones asilvestradas en Reino Unido y Holanda. Se registra principalmente en otoño e invierno. Sin embargo, ya se observó una vez en septiembre en la ría de La Villa. Además, hay un registro en España de esta raza pequeña.

Su comportamiento no era miedoso, pero esto no nos asegura su procedencia, ya que las aves árticas no suelen tener miedo al hombre.

¿Llegaremos a conocer la procedencia de este ejemplar? Si hubiese más observaciones en fechas próximas en otros lugares, quizás podría indicar que viene de otros países. Pero si no es así, aunque la duda siempre permanezca, lo más probable es pensar que es un escape de alguna colección cercana.

Sea como fuere, es un nuevo aliciente más a nuestro estuario, donde las aves raras son atraídas por su floreciente vida.

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