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RAMÓN AVELLO
Domingo, 9 de septiembre 2012, 04:37
Veinte años es el tiempo trascurrido desde la última representación de 'Werther', de Massenet, en el Teatro Campoamor. En Septiembre de 1992, Alfredo Kraus recreaba magistralmente, por segunda vez en Oviedo, los sufrimientos del joven Welther. Sin duda, el tenor canario además de haber dejado en un listón muy alto el nivel interpretativo de Werther, revalorizó tanto el personaje por el interpretado, como la ópera en la que se aúnan la sensibilidad sentimental con la pasión amorosa y la muerte. El próximo martes, 'Werther' volverá a abrir la temporada de ópera del Campoamor en una producción del Teatro Real de la Moneda de Bruselas. Contará con la dirección musical de Ybes Abel, al frente de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), y la dirección escénica de Guy Joosten. La ópera estará interpretada por José Bros, quien el pasado año obtuvo un resonado éxito en el Teatro Real de Madrid como Werther, Nancy Fabiola Herrera, en el papel de Charlotte, Marc Barrard (Albert), Elena de la Merced (Sofía), Victor García Sierra,(el Magistrado, padre de Charlotte y Sofía), Jon Plazaola (Schmidt), David Sánchez (Johann), Miguel Quintana (Bruhlmann) Elena Miro (Kätchen) y el Coro de Niños Escuela de Música Divertimento.
Massenet concebía a 'Werther' como un drama lírico. La ópera o el drama lírico se estrenó en 1892. Estructurada en cuatro actos y cinco cuadros, se inspira en la novela de Goethe 'Los sufrimientos del joven Werther', una historia de amor imposible y fatal narrada a ritmo de carta y que fue el de salida del movimiento romántico.
La historia intimista, tormentosa y pasional que narra Goethe, se adapta en Massenet con bastantes retoques en aras de la acción dramática. La ópera mantiene el sentido emocional y trágico del protagonista quien se suicida por amor. Sin embargo, se modifican y perfilan con un sentido propio los otros personajes. Así, Charlotte, adquiere en Massenet un protagonismo esencial del que carece la Carlota de Goethe. De hecho, Massenet pensó titular a esta obra Charlotte, el personaje más complejo de la ópera y que evoluciona en el trascurso de la obra, desde una muchacha idílica a una personalidad de tintes apasionados y dramáticos. Albert no es el amigo sensible de Werther, tal como se presenta en la novela de Goethe, sino el marido celoso y taimado de Charlotte. Finalmente, una historia que en esencia se reduce a un suicidio por amor no correspondido, se enriquece con un pintoresquismo muy descriptivo lleno de detalles temporales -la acción transcurre en seis meses, desde Julio a Diciembre -y de atmósferas delicadamente sentimentales.
Afirmaba Romain Rolland que todo francés lleva un Massenet en el fondo del alma. Las cualidades de elegancia, refinamiento, levedad sensible que en ocasiones bordea lo cursi, junto con el sentido de la mesura y el buen gusto, se suelen identificar con el espíritu francés. Y esas cualidades, a la que se añade una cucharada de sentimentalismo, están en la música de Massenet, en general, y de 'Werther' en particular.
A la manera de los cuadros de género o los capítulos de un libro, los actos de 'Werther' se van encadenando con títulos. En las escenas, los detalles secundarios adquieren una importancia vital. Por ejemplo, la canción de Navidad o la escena del Claro de luna. Melódicamente, Massenet repite fragmentos o incisos melódicos muy breves que guardan relación con los personajes. Estos motivos se desarrollan y generan una línea melódica muy fluida y elegante, genuinamente francesa y que preludia a Fauré y Debussy. La continuidad dramática se combina con grandes dúos y exquisitas arias como el aria de Charlotte de las lágrimas, o el conocidísimo 'Pourquoi me réveiller', ¿Porqué me despiertas, viento de la primavera?
La orquestación se caracteriza por dos cualidades: el refinamiento, con especial cuidado en las maderas y la cuerda grave, y una concepción camerística, dialogante, sobre la que se organiza el juego escenico y las voces de los cantantes. La escena del Claro de Luna, el vals que acompaña el dúo de Sofía y Charlotte en el tercer acto o la escena de la muerte de Werther son ejemplos de ese refinamiento instrumental.
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