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ANA MORIYÓN
Martes, 4 de septiembre 2012, 09:42
La vida de Luis María Illera Palma, vecino de Vitoria de 40 años, se truncó ayer cuando se disponía a disfrutar junto a su mujer y otro matrimonio de una de las rutas más conocidas del Parque Nacional de los Picos de Europa. Apenas había caminado dos kilómetros por la transitada ruta del Cares cuando, en la zona conocida como 'Los Collaos', la fatalidad quiso que recibiera un golpe en la cabeza como consecuencia de un desprendimiento de rocas, sacándolo del camino y provocando que cayera rodando por un precipicio de 150 metros. Murió en el acto. Lo ocurrido fue un hecho dramático pero puntual, por lo que ayer eran cientos los turistas que recorrían los doce kilómetros del sendero artificial que comunica la localidad cabraliega de Poncebos con Caín, ya en la provincia de León. «Hay normalidad absoluta», sentenciaban los empresarios de la zona. «La ruta está abierta porque lo ocurrido fue un hecho puntual, que lamentamos. En cualquier caso, se pide cautela a los senderistas porque el riesgo a desprendimientos en esta ruta, como en otros lugares de alta montaña, siempre existe», indican fuentes de la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos, al tiempo que explican que varios carteles al inicio del sendero advierten a los usuarios de este peligro.
Los montañeros de la zona saben que siempre hay riesgo a desprendimientos. «Es una lotería a la que se está expuesto porque en la montaña caen piedras constantemente, pero por suerte no suele haber este tipo de desgracias muchas veces», explicaba Pedro Antonio Carrio, montañero y ex presidente del grupo Peña Santa de Cangas de Onís. Carrio entiende también que el elevado número de turistas que a diario realizan esta ruta -el año pasado tuvo unos 460.000 visitantes- hace más probable estadísticamente hablando que ocurran este tipo de accidentes en este sendero que en otros con menor afluencia. Considera además que es una cuestión muy difícil de controlar porque depende de muchos factores, como la temperatura o la presencia de animales en la zona, aunque aconseja a los senderistas que caminen lo más arrimado posible a la pared para estar más protegidos de este tipo de incidentes. Eso y que extremen las precauciones durante todo el camino. «Hay que llevar buen calzado, tener especial cuidado en el momento en el que se cruzan dos personas por el camino y pararse para hacer fotos, porque en ocasiones la gente va caminando y haciendo fotos sin tener en cuenta el peligro que eso conlleva», reprocha.
Las muertes en la ruta del Cares por desprendimientos no son muy comunes. La última registrada data de 2001, cuando una mujer, precisamente también de la provincia de Álava, perdía la vida al ser golpeada por una piedra mientras realizaba el recorrido. Otros accidentes mortales que tuvieron lugar en esta misma ruta desde entonces y hasta la fecha fueron consecuencia de despistes e imprudencias, como el de otro turista, curiosamente también de Vitoria, que en 2002 perdió el equilibrio y cayó al vacío cuando se disponía a hacer una foto a su mujer, o el de un joven británico que se despeñó en 2005 cuando completaba la ruta con un grupo de amigos. La última víctima mortal, en 2009, fue un joven de Cantabria que sufrió un infarto cuando realizaba el recorrido.
El alcalde de Cabrales, José Antonio Pérez Prieto, entiende que los accidentes como consecuencia de desprendimientos en la ruta del Cares son casos «puntuales y aislados» que, además, pueden ocurrir no sólo haciendo esta ruta, sino caminando por cualquier zona de alta montaña e incluso por muchas carreteras de la región. «En la carretera de Cabrales a Panes y en el alto de las Estazadas caen piedras constantemente», puso a modo de ejemplo el regidor, quien considera que el fallecimiento de una persona «siempre es una desgracia, pero ha sido un caso aislado y no debe alarmarse por esto».
Así lo entiende también Carlos Moritán, presidente de la Asociación Cabraliega de Turismo (Ascatur). «Ha sido cuestión de azar porque siempre te puede caer una piedra. En la ruta del Cares y en cualquier sitio. Pero no debe alarmarse porque la ruta es una fácil y tranquila», declara. Moritán entiende, en cualquier caso, que como en cualquier actividad deben extremarse las precauciones y actuar con sentido común. «En cualquier actividad que hagas siempre hay un riesgo, siempre puede haber un accidente», concluye.
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