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Martín Ledesma, ayer en el Centro de Servicios Universitarios. :: M. A.
«Empezó Bilbao y luego todos los puertos quisieron su ampliación»
AVILES

«Empezó Bilbao y luego todos los puertos quisieron su ampliación»

«Creo, y es una opinión, que por ahora a Avilés le sería suficiente con los muelles de la margen izquierda» Manuel Martín Ledesma Ex presidente de la Autoridad Portuaria

JESÚS GONZÁLEZ

Martes, 29 de mayo 2012, 06:05

El ingeniero Manuel Martín Ledesma, ex presidente del Puerto de Avilés con un larguísimo currículo en el campo portuario, protagonizó la charla de ayer del ciclo que la Sociedad Económica de Amigos del País de Avilés y Comarca ha dedicado al puerto local. Las cualidades del puerto natural que era en su origen, «uno de los primeros puertos del Cantábrico», centraron la charla en el Centro de Servicios Universitarios. El ingeniero recordó especialmente el periodo histórico de mayor relevancia del puerto avilesino, cuya importancia sólo era equiparable a la de Bilbao. «Eran puertos naturales con poco calado, pero los barcos entonces tampoco lo necesitaban».

-¿Cuál fue el momento de mayor esplendor del puerto?

-Pues la edad Media, hasta el descubrimiento de América. El primer fuero de Avilés fue del siglo XI, el del puerto de Bilbao dos siglos y medio después. El de Santander fue un siglo posterior, y después vendría San Sebastián. Lo que todo esto quiere decir es que lo que realmente dio importancia entonces a Avilés fue el puerto.

-¿Y qué futuro le ve al puerto?

-Hombre, tengo mi opinión, pero prefiero no darla porque me temo que no coincide con la oficial.

-¿Cree que el puerto está bien dimensionado para el volunmen de tráficos que tiene?

-Excesivo. No quería entrar en esto, pero lo digo. Creo que desde que se hizo la ampliación del puerto de Bilbao, en los ochenta, todos los puertos quisieron hacer una ampliación, y en algunos casos sin que sirviera para nada.

-Y en el caso concreto de Avilés, ¿habría sido suficiente la primera ampliación?

-Yo creo que con la margen izquierda hubiera sido suficiente.

-¿Hubo una burbuja portuaria además de la inmobiliaria?

-El que abrió el melón fue el puerto de Bilbao, y pienso que el Ministerio entonces tal vez no quería hacerlo... Lo que pasa es que al final las fuerzas políticas locales pudieron salirse con la suya, y ya no pudieron parar en todos los demás puertos.

-¿Durante su mandato en el Puerto de Avilés padeció los conflictos que ya parecen eternos en el sector pesquero?

-Yo pienso que hay la creencia extendida de que las cofradías de pescadores son una herencia del franquismo que sobran en la gestión de los puertos. Pero la realidad es que son mucho más antiguas que los propios partidos políticos. Eso es algo general en España, pero mi recuerdo es que, en la época de Muñiz Guardado, la gestión de la Cofradía de Pescadores de Avilés era modélica. Mi primera obra en el puerto fue precisamente la 'nueva' rula, que ahora es la vieja. Y en aquella época recuerdo cómo Muñiz Guardado pedía más y más asientos para compradores... Creo que siempre han hecho un gran papel y no creo que sea bueno quitarlas de repente.

-Durante aquella etapa ¿se imaginó que algún día pudiera amarrar un crucero en aquel puerto?

-Bueno, todo es consecuencia de la limpieza de la ría. Se urbanizó toda aquella zona y el puerto tiene condiciones para que entren ese tipo de barcos. Yo pienso que con el calado que tiene ahora el puerto puede aspirar a competir por tráficos que no tenía hasta ahora, está en condiciones para optar a todo tipo de barcos. Es como los supermercados y el pequeño comercio. Un puerto muy grande tiene su clientela y su razón de ser, pero las pequeñas tiendas especializadas o de lujo pueden también ser grandes. Pues un puerto pequeño también. Creo que ha habido inteligencia para traer este crucero a la vista de las condiciones del puerto. La prueba es que no va a ser el último y que ya hay anunciadas nuevas escalas. Se puede trabajar en captar nuevos tráficos que no requieran grandes calados, teniendo en cuenta además que la entrada el puerto es buenísima.

-Vaya, el capitán del crucero señaló precisamente que la entrada asusta.

-Es que las cartas de navegación dicen que se tiene que arrimar mucho a la roca, a los acantilados. Da miedo eso y, por otra parte, la posibilidad de varar en la playa. Pero el acantilado está ahora limpio, la canal de entrada está franca y la mar empuja al barco.

-Entonces, ¿le ve buena salud al puerto?

-Pues creo que sí. Preparando esta conferencia me he entusiasmado. Siempre pensé que era un puerto natural muy bueno, pero es que ahora es una maravilla.

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