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Tres de los delfines avistados ayer en San Lorenzo. :: G. FERNÁNDEZ
Cien delfines en la playa
GIJÓN

Cien delfines en la playa

San Lorenzo fue escenario ayer de un extraordinario acercamiento a la costa de ejemplares mulares y comunes

LETICIA ÁLVAREZ

Viernes, 11 de mayo 2012, 02:10

El hambre lo explica todo o, al menos, eso cree Luis Laria, responsable de la Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especies Marinas (Cepesma). Pero aunque la pauta de estos cetáceos fuera alimentaria no deja de ser un hecho «extraordinario» que dos especies de delfines, mulares y comunes, hayan coincidido en un espacio como el de la bahía de San Lorenzo tan cerca de la costa.

«Es extraño porque los mulares son muy singulares y no suelen permitir que otros se acerquen a su grupo. Es más, los delfines comunes, también conocidos en Asturias como toliñas o tolinas, en cuanto detectan mulares se van». Pero no fue así. Al menos durante unas horas, las aletas de unos y otros emergieron de entre las olas para disfrute de las personas que en ese momento paseaban por la costa gijonesa, aprovechando las buenas temperaturas.

Precisamente con el promedio de veces que salen a la superficie, pueden los científicos como Laria calcular el número de ejemplares que ayer se acercaron a Gijón. «Es difícil, estamos hablando de que pueden ser entre 60 y sesenta y pico de una especie y de 48 a 50 de la otra; alrededor del centenar en total». El primer avistamiento se produjo en El Musel. Por el puerto entró el grupo de mulares posiblemente atraído por una corriente cálida de agua cargada de nutrientes, de microorganismos, peces pequeños como el bocarte y otros elementos de la dieta del delfín. De ahí se trasladaron hacia El Arbeyal, pero no entraron y de esta zona se fueron a Poniente, donde asomaron el hocico. Pero decidieron seguir rumbo a San Lorenzo. Aquí sí penetraron. A tan solo veinte metros de la arena se vio a alguno de ellos, «sobre todo en la zona del Rinconín, donde nadaron con apenas un metro de agua», explica Laria. Y es frente a la playa donde se produjo el extraordinario hecho de que coincidieran mulares y comunes en un reducido espacio sin que entre ellos, aparentemente, se produjeran problemas.

La coordinadora Cepesma, en realidad, lleva siguiendo la pista de un delfín mular herido desde que el pasado sábado apareciera en Lastres. Anteayer se le vio en la playa de Rodiles, lo que es una buena señal, pero Laria dice que deben estar atentos «porque las heridas, no nos cabe duda, le fueron provocadas por otros congéneres. Probablemente perteneciera a otro grupo o haya sido rechazado. Hay que tener en cuenta que los mulares son prepotentes, tienen una actividad sexual tremenda y si ven amenazadas a sus hembras atacan». Ayer no consiguieron avistarle, aunque el hecho de que se haya alejado es positivo.

Respecto a los otros grupos, en cuanto comieron, nadaron mar adentro.

Pero volverán, sobre todo los mulares porque «sienten enorme atracción y suelen estimularse con la algarabía y el chapoteo de la gente en verano». Por cierto, no suponen ningún riesgo.

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