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Guillermo Martínez, mientras que la Orquesta Oviedo Filarmonía, dirigida por Joaquín Valdeón, ensaya 'El sueño eterno'. :: MARIO ROJAS
Edgard Allan Poe se vuelve música
Cultura

Edgard Allan Poe se vuelve música

Compuesta en apenas dos meses y basada en un relato del autor americano, la cantata sonará en el Auditorio Príncipe Felipe La Orquesta Oviedo Filarmonía estrena mañana 'El sueño eterno', del joven Guillermo Martínez

ALEJANDRO CARANTOÑA

Jueves, 26 de abril 2012, 10:05

La distancia, de apenas dos semitonos, que separa el imponente Re bemol con el que empieza 'El sueño eterno' y el brillante Si en el que acaba se convierte en un mundo cuando, entre medias, se le dejan cinco movimientos a la creatividad de Guillermo Martínez.

Este joven asturiano, de apenas 28 años, protagoniza mañana el estreno absoluto de su cantata, basada en un poema de Edgar Allan Poe, 'La durmiente'. Será bajo la batuta de Joaquín Valdeón, director del Coro Universitario de Oviedo, que se pondrá al frente, para la ocasión, de la Orquesta Oviedo Filarmonía, del Coro (ampliado hasta los 65 cantantes) y de dos solistas, la soprano Patricia Rodríguez y el barítono Sebastián Covarrubias.

Martínez es de los que se aferra al «dejemos que hable la música». Aún ayer, en la sala de ensayos de la Oviedo Filarmonía, repleta, tomaba notas sobre una partitura que rezaba, a boli, «segunda versión». «Quedan retoques por hacer», explica, «y va a haber un sexto movimiento, que es más bien un interludio, que no nos dio tiempo a ensayar». El resultado final, fruto de la colaboración entre la orquesta y el Vicerrectorado de Extensión Universitaria, podrá escucharse mañana a las 20 horas en el Auditorio Príncipe Felipe y, el sábado, en el Centro Cultural Valey de Piedras Blancas a la misma hora. Ambos conciertos son gratuitos.

La juventud del compositor queda opacada por la velocidad a la que caracolea, ya sin papeles, entre los músicos: susurra algo al piano, se fija en el arpa y luego vuelve a sentarse detrás de Valdeón, a mirar al coro y a repasar mentalmente toda la orquestación que tiene en la cabeza.

«¡Estamos en abril!», exclama más tarde. «Me interesa mucho la disonancia, investigar por las tensiones e integrarlas en la obra, pero haciendo una música, digamos, 'de primavera'».

Esto es 'El sueño eterno', la herencia del relato de Poe, al que le quiso «cambiar el título de 'La durmiente' para que no viniera a la cabeza una bella durmiente como tal», sino, dice, poner en valor «un texto con tanta fuerza que será leído antes de tocar la obra».

Una vez que ha dado con su fuente, reconoce que la obra «no sale de la iluminación», sino de un trabajo minucioso por un lado y pasional por otro, en el que ha «dejado que la cantata se haga sola, que diría un escritor».

En este 'impasse' en su doctorado en composición en Manchester, en el que, entre otros proyectos, ha dedicado dos meses a componer esta pieza (su octogésimo cuarta obra), le ha salido una cantata construida sobre sutilezas, sobre timbres y no tanto sobre una melodía. Será en ese sentido en el que se desplegará la Oviedo Filarmonía, de sobra conocida de los ciclos de zarzuela y ópera ovetenses, con alguna sorpresa en la distribución instrumental que prefiere reservarse.

«Lo de la música de cámara lo dejo para más tarde», sonríe, «eso es para gente con experiencia, creo, para sacar la melodía y plasmarla sin más». Por eso ahora, que le interesa la orquestación, ha producido un trabajo que no orbita en torno a un tema (aunque lo tenga, y bastante a la vista), sino que tiene su centro de gravedad en ese armónico del triángulo que flota sobre todo lo demás, en las subidas contenidas que estallan, dice, «cuando lo pide la intuición», en unos cambios de tiempo sutiles y cinematográficos.

No son cinematográficos, subraya, porque esa sea la influencia, sino por su fascinación por el precursor del estilo, el checo Erich Wolfgang Korngold, que infundió en Hollywood la tradición musical y orquestal primigenia que ha llegado hasta nuestros días.

Con la primavera, por tanto, en un ojo y con la genuina huella de Poe en el otro, Martínez y Valdeón se centran ya en los últimos retoques para el estreno de 'El sueño eterno', en un programa que se completará con el 'Magnificat' de Jonathan Willcocks. Aún en proceso: mañana, toca despertar del sueño.

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