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Viernes, 16 de marzo 2012, 11:26
Muchas aves migradoras viajan de noche, normalmente demasiado altas para que podamos registrarlas. Pero mirando con un telescopio a la luna llena, de vez en cuando se ven algunas cruzar frente al disco lunar. Se estimó mediante radar que así se pueden registrar pequeños pájaros volando hasta unos 2 kilómetros de altura.
El censo lunar de migradores se lleva realizando desde hace décadas en varios países, principalmente en Suiza. En España se empezó hace pocos años, coordinando en 2010 una campaña con notable cobertura. Las mayores intensidades se registran en el Estrecho de Gibraltar, donde se llegan a censar cientos de aves a la hora, estimando que pasa un millón de aves en sólo unos pocos días.
Desde el año 2008, en Mavea realizamos algunos controles durante la luna llena, siguiendo una metodología estandarizada por los suizos. Pero en el Cantábrico tenemos el problema de la frecuente nubosidad. Aunque se puede censar varios días antes y después de la luna llena, en Asturies es por desgracia normal que ninguno (o casi) de esos días (en varios meses de cada año) se pueda censar, debido a que la luna está tapada de continuo o de forma intermitente.
Aún así, cuando se ve al primer 'pajarín' cruzar el disco lunar, la emoción es tan grande que enseguida engancha el 'moonwatching'. Además, hemos descubierto cosas tan interesantes como la presencia nocturna de vencejos a pocos centenares de metros de altura, cuando según la bibliografía deberían subir a varios miles de metros.
No obstante, hay bastantes días aburridos, con una o ninguna observación. Entonces, siempre se deja volar la imaginación, y hay gente que ve distintos tipos de figuras en los mares lunares. Nosotros vemos tres: el bisonte, el cordero y el gato.
Metodología
Los mejores meses son marzo-abril y octubre/noviembre. Podemos mirar a la luna durante cualquier día de la semana central del plenilunio. Es conveniente controlar al menos durante una hora, en turnos de diez minutos con un compañero, para descansar la vista. Es mejor en las primeras horas de la noche, que es cuando más migran las aves.
Usamos un telescopio a 30 aumentos. Miramos cuando la luna está algo por encima del horizonte (unos 20 º). Cuando pasa un pájaro anotamos cinco datos: la hora (que nos dirá la altura exacta de la luna según tablas predeterminadas, importante para saber su tamaño respecto al cielo que tenemos encima, y el rumbo del pájaro), el número de ejemplares (normalmente uno de cada vez), la especie si se reconoce (la mayoría de las veces son pequeños paseriformes indeterminados), la dirección de vuelo (dividiendo la luna como un reloj) y la altura de vuelo. Este último dato se obtiene por comparación con el cráter Tycho (uno llamativo ubicado en la parte inferior de la luna), estableciendo siete categorías de tamaño: 1 es un punto, 4 es igual al tamaño del cráter, y 7 es más grande que la mitad de la luna.
Resultados
En el Estrecho de Gibraltar se llegó a registrar un pájaro cada dos segundos, lo que señaló un flujo de hasta 10.000 aves por kilómetro de cielo y hora. Sin embargo, los datos de Asturies son muy pobres, con cifras de hasta 12 aves/hora (significa varios cientos de ejemplares cruzando sobre nosotros). Curiosamente, durante la campaña nacional de 2010, en octubre registramos en Avilés más aves que en el Estrecho de Gibraltar, debido a que muchas aves eran zorzales que invernan en el sur ibérico y no cruzan a África.
Se pueden ver algunos de los resultados asturianos en nuestra web.
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