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PEPE G.-PUMARINO
Domingo, 22 de enero 2012, 11:42
La empresa Recuperación de Escorias y Áridos (Reasa) pagó una multa de 14.000 euros al Ayuntamiento de Carreño el pasado año. La sanción fue impuesta por la extracción de áridos en la cantera situada en El Cotarón, al no disponer de la correspondiente licencia municipal. Los trabajos de reposición de los materiales se encuentran paralizados pese a las reiteradas sanciones. Inicialmente, las estimaciones de los técnicos municipales cifraban en 6.000 euros la posible cuantía de la sanción.
La empresa ya solicitó una moratoria al Consistorio de Carreño, alegando que no podía obtener los aportes que restan para restituir los minerales extraídos. La falta se debe, según expuso Reasa, a la inactividad en las canteras a causa del paro existente en el sector de la construcción. La compañía había retirado 180.000 metros cúbicos desde mayo de 2010, gracias una autorización del Principado para suministrar 400.000 metros cúbicos destinados a las obras de ampliación de El Musel. Todo ello pese a tener concedida una licencia anterior del Ayuntamiento de Carreño para, precisamente, todo lo contrario. Esto es: la recuperación medioambiental de esa misma cantera.
El reglamento municipal penaliza de manera «grave o muy grave» las actuaciones que afectan a edificios y causen, además, importantes impactos medioambientales. Estas infracciones implican importantes sanciones económicas, incluso el derribo de las construcciones realizadas. Reasa había comenzado en diciembre pasado los trabajos de restitución, ahora paralizados, de los más de 180.000 metros cúbicos de áridos extraídos en respuesta al requerimiento del Ayuntamiento.
Paralelamente, en las mismas fechas Unidá Nacionalista Asturiana (UNA) puso en marcha una serie de reclamaciones. La primera de ellas fue dirigida a la Dirección General del Agua y Calidad Ambiental del Principado de Asturias por autorizar la actividad sin respetar la legalidad vigente al no haber elaborado el preceptivo informe de impacto ambiental. La segunda, por el peligro de que las excavaciones realizadas invadieron la zona de protección de restos arqueológicos existentes. Esta agrupación, que cuentan con un representante en la Corporación, había realizado varias inspecciones sobre el terreno que certificaron que los trabajos extractivos no respetaban la zona de protección y podían ocasionar daños en el patrimonio histórico y cultural del concejo.
Reasa obtuvo en 2006 una licencia municipal para regenerar los terrenos degradados, pertenecientes a una antigua cantera. El objetivo era rellenarlos con tierra procedente de otras excavaciones para su recuperación medioambiental. En septiembre de 2010, el Consistorio paralizó los trabajos de Reasa al constatar que, realmente, la empresa suministraba la tierra y rocas limpias, procedentes de la misma cantera, para servir de relleno en las obras de ampliación de El Musel.
Esa actuación daría lugar a la sanción de 14.000 euros.
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