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La última ópera de la temporada de este año se estrena el próximo domingo en el Teatro Campoamor, de Oviedo. :: A. O. O.
El solitario y el mar de Britten
Cultura

El solitario y el mar de Britten

El próximo domingo el Teatro Campoamor cierra temporada de ópera con 'Peter Grimes'

RAMÓN AVELLO

Domingo, 22 de enero 2012, 03:39

'Peter Grimes', cronológicamente la segunda ópera de Benjamin Britten, nunca se representó en las temporadas ovetenses, sin embargo, algunos pasajes sinfónicos de esta obra pueden resultar familiares al aficionado asturiano. Concretamente, el pasado año, la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) dirigida por Rumon Gamba, uno de los candidatos a la titularidad de esta orquesta, interpretó los 'Interludios marinos' de Britten, seis escenas sinfónicas entresacadas de 'Peter Grimes'.

Con la OSPA en el foso, pero en este caso bajo la dirección musical de Corrado Dovaris -en la temporada del 2007, este director estuvo al frente de la OSPA en 'La Traviata'- 'Peter Grimes' subirá a la escena del Campoamor el próximo domingo, 29 de enero, a las seis de la tarde, y volverá a representarse el 31 de enero y el 2 y 4 de febrero a las 20 horas. Coproducida por la Ópera de Oviedo, la English National Opera y De Vlaamse Opera, contará con la dirección escénica de David Alden -el escenógrafo neoyorquino dirigió hace dos años en Oviedo el 'Ariodante' de Haendel -, el Coro de la Ópera de Oviedo y los cantantes Stuart Skelton, Judit Howarth, Peter Sidhom, Rebeca de Pont Davies y Matthew Best, entre otros.

Una de las intenciones de Britten en 'Peter Grimes' es expresar la lucha perpetua de las personas cuya subsistencia depende del mar. En este sentido, se puede afirmar que el ambiente y el pueblo marinero predominan sobre Peter Grimes, el rudo pescador. La ópera se estructura en un prólogo y tres actos, con seis interludios sinfónicos que enlazan las escenas y unifican la acción dramática. Junto al tema del mar, en la ópera subyace según Britten otro tema: 'la persecución de la inocencia', simbolizada especialmente en el individuo solitario y tosco criticado, rechazado y perseguido por el pueblo. Frente al 'Peter Grimes' descrito en el poema de Crabbe como un sádico malvado, el 'Peter Grimes' de Britten posee un carácter violento, rudo, pero con una dimensión humana y afectiva, que le acabará llevando a la autodestrucción. La partitura de la ópera describe la aspereza de los personajes, pero suaviza las situaciones con un sobrio lirismo, moldeado vocalmente por las inflexiones de la lengua inglesa Este lirismo cobra fuerza en los interludios orquestales, en algunas piezas corales, construidas a la manera inglesa heredada por el compositor, y en algún aria aislada. Estructuralmente, la ópera conserva, aunque muy diluidas, las divisiones tradicionales de la ópera en números, con sus recitativos, arias, concertantes, corales e interludios, pero lo hace de una manera muy peculiar. Los pasajes solísticos son como arias de canto muy declamatorio, que se insertan en partes corales de mayor extensión, encuadradas, a su vez por los interludios marinos orquestales. Consigue así una ópera de gran tensión psicológica, impregnada de imágenes y sonidos evocativos de esos pueblo marineros de la costa inglesa que tan hondamente sentía Britten.

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