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Las primeras flores
EL RINCÓN DE MAVEA

Las primeras flores

PPLL

Viernes, 20 de enero 2012, 03:36

En el solsticio de invierno, sobre el 21 de diciembre, aunque empiezan a crecer los días el frío permanece e incluso se intensifica, de forma que lo normal es que enero resulte el mes más frío del año. Así que el reino vegetal, en estas latitudes, hiberna a la espera de un tiempo más cálido. Pero no todas las especies de flora quedan aparentemente inertes; hay algunas en las que el reloj biológico se activa, sintiendo que los días tienen más minutos de luz.

Cerca de la costa asturiana, donde las temperaturas todo el año son suaves y raras las heladas, se dice que tiene un clima 'termocolino'. En el entorno de Oviedo el clima no es muy diferente, aunque con temperaturas medias un poco más bajas, pero todavía es poco frecuente que cuaje la nieve; se dice que el clima es 'colino'. Si subimos en altura, llegamos al reino de las hayas, donde el clima será 'montano'.

El nombre científico de una serie de plantas alude que se trata de especies con flores tempraneras; hablamos de las prímulas (en latín primera), de un atractivo amarillo pálido que da una nota de color en medio de los tonos pardos de los bosques. Más discretos son los eléboros (Helleborus), planta tóxica de flores verdes un poco más claras que las hojas.

Entre los primeros árboles en florecer están los avellanos (Corylus avellana, ablanos en asturiano) y los salgueros (sauces, del género Salix). Son llamativas las flores de los ablanos, en forma de largos colgantes de las ramas; cada uno de estos colgantes se conocen en botánica como 'inflorescencia' en forma de 'amento'. Cada inflorescencia constituye un grupo de flores diminutas que comparten la característica de ser todas masculinas, solo portan el polen. Las flores femeninas de los ablanos son discretas y están atrapadas en los brotes de las ramas; solo se distinguen de ellas sus pequeños estilos y estigmas de color rojo intenso.

Las flores de los sauces también son en forma de amentos, aunque un poco más cortos y redondeados, se diferencian de los ablanos en que tanto amentos masculinos como femeninos son de aspecto similar, aunque tengan diferente función: unos llevan los estambres que producen el polen y otros los ovarios de donde surgirá el fruto.

La flora según las flores

Con estos vegetales comentados, podemos hacer una primera clasificación de la flora asturiana atendiendo a la disposición de las flores en cada planta. Un primer grupo serían los vegetales hermafroditas: los elementos masculinos y femeninos están juntos en cada flor, como sucede en prímulas y eléboros.

El segundo grupo serían los monoicos: los elementos masculinos y femeninos están separados, de forma que encontramos flores masculinas y femeninas, cada una en distintos lugares de la planta. Muchos árboles asturianos pertenecen a esta categoría: carbayos, castaños o ablanos.

El tercer grupo serían los vegetales dioicos: las flores están separadas, pero cada tipo está en plantas diferentes, por lo que tendremos plantas masculinas y femeninas. A este grupo pertenecen los salgueros, los chopos, acebos y tejos.

Por último habría árboles hermafroditas, como los de la familia de las rosáceas: manzano, peral, ciruelo...

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