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GIJÓN

Negrete y el movimiento moderno

JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ VÁZQUEZ PRADA

Martes, 13 de diciembre 2011, 03:37

Entre otras circunstancias dignas de mención en el quehacer de Miguel Díaz Negrete, han de citarse la introducción y el uso del lenguaje arquitectónico del 'movimiento moderno' en Gijón. Igualmente, hemos de indicar que en su obra podemos encontrar varios bienes de nuestro patrimonio arquitectónico y cultural, incluidos en el Catálogo Urbanístico de Protección de Gijón.

En homenaje a la figura de este arquitecto se expone una de sus obras que, a nuestro juicio, presenta un elevado interés cultural teniendo en cuenta sus valores arquitectónicos y urbanísticos, y sus singulares escalas: el grupo de las 1.500 de Pumarín, de 1956.

El conjunto de 1.500 viviendas se ordena y planifica según las premisas del Movimiento Moderno, reinterpretando, adaptando y corrigiendo sus preceptos a las necesidades concretas del lugar y a las posibilidades técnicas y económicas del Gijón de entonces.

La idea que se expresa en la frase «una ciudad se podía comprimir en una aglomeración de extrusiones verticales en un emplazamiento limitado», a principios del siglo XX se desarrolló en Norteamérica, en la isla de Manhattan, mostrándose como ejemplo de las nuevas posibilidades urbanísticas y de la capacidad icnográfica urbana.

En 1925, en Europa, el arquitecto suizo Le Corbusier planeó para París el Plan Voisin con el fin de descongestionar el centro de la ciudad, colapsada con un intenso tráfico rodado.

Le Corbusier consideraba la ciudad histórica una solución obsoleta para responder a las necesidades del hombre moderno y entendía que, en vez de modificar ésta, se debían desarrollar nuevas zonas de crecimiento según premisas nuevas y nuevas soluciones. Estas ideas modernas permitían el crecimiento urbano, posibilitaban innovar y facilitaban la implantación de nuevas estructuras, conservando la ciudad histórica y su patrimonio.

En una imagen histórica del conjunto de las 1.500 viviendas de Pumarín se puede ver la zona en la que se desarrollan las nuevas edificaciones, aún rural o de bajísima densidad, a las afueras de la ciudad. En la imagen puede leerse correctamente la idea proyectual en su verdadera magnitud y la solución vanguardista de su implantación según el nuevo urbanismo y la nueva arquitectura.

Es de destacar la adaptación de los preceptos modernos a las necesidades concretas, tanto en las consideraciones urbanísticas como en las trazas arquitectónicas y en la composición urbana de las edificaciones, asimilando las imágenes del conjunto a las de las grandes urbes.

Actualmente el conjunto se encuentra totalmente integrado en la ciudad, absorbido en sus trazas sin límite de continuidad, con edificaciones inmediatas asimilables o asimiladas en su imagen primera, con lo que se altera su imagen singular y se pierde toda la proporción de sus fórmulas.

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