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'Norma', en el centro, con los coros de la ópera, en la única escena que pudo verse en la representación. :: ÓPERA DE OVIEDO
'Norma', la fuerza de las voces
Cultura

'Norma', la fuerza de las voces

Cuatro grandes solistas y un escenario minimalista, pero efectivo, fueron las claves de una ópera muy aplaudida La versión semirepresentada de la cuarta ópera de la temporada logró concentrar toda la fuerza en los personajes de la trama de Bellini

RAMÓN AVELLO

Viernes, 9 de diciembre 2011, 13:58

A la 'Norma' de Bellini, cuarto título de la LXIV Temporada de Ópera de Oviedo estrenado anoche en Oviedo, se le puede aplicar la frase que dice «hacer de la necesidad, virtud». Por adaptación al recorte de presupuesto, en vez de representarse, se ofreció una versión semiescenificada, a caballo entre la versión de concierto y la representación. Había voluntad de escena, ya en la colocación de la orquesta, en el foso y no en el escenario; en los trajes de los personajes, un tanto sui-géneris, y sobre todo en los movimientos en el escenario. Todo ello en un espacio minimalista, vacío pero capaz de crear, especialmente por los efectos de luz, una atmósfera envolvente. En la concepción del espacio escénico de Susana Gómez, los personajes no se mueven en el bosque sagrado de los druidas, pero tampoco en un descampado desangelado.

Esta semirepresentación tal vez pueda subrayar mejor el drama que la mera y desnuda versión de concierto, sin embargo, en Norma el drama no está en el exterior, sino en el interior de los personajes. Es esta una tragedia íntima que se perfila y dibuja a través de la música, del canto y muy especialmente de la melodía. Es esa proyección interna de la tragedia de 'Norma' lo que hace que, más allá de la representación, del teatro, sea la música la que reina y gobierna la acción y alma de los personajes.

La proyección musical confiere un especial protagonista al director Roberto Tolomelli, viejo conocido del Campoamor. Tolomelli cultiva sobre todo la dirección operística, y especialmente, el belcantismo romántico italiano. Precisamente la vez anterior que dirigió Tolomelli en Oviedo fue una versión de 'La favorita', de Donizetti, ópera en la que coincidió con la mezzo Dolora Zajick que hacía el papel de Leonor y que regresa al Campoamor como Adalgisa. Tolomelli busca en primer lugar que la voz humana respire, aspecto este que requiere flexibilidad, y sentido de los volúmenes para la compenetración de orquesta , coros y cantantes. Pero también 'Norma' es una ópera de cierto efectismo orquestal, con una sonoridad impregnada de misterio romántico, presente ya en la obertura. Tolomelli dirigió a la OSPA con nervio, contrastes en los tiempo, un poco acelerada en la obertura y con cuidado exquisito en las partes vocales más destacadas de la ópera commo el 'Casta diva' o el duo de Adalgisa y Norma.

El coro juega en 'Norma' un papel esencial. Más allá de representar a los druidas, guerreros o sacerdotisas, el coro es, como en la tragedia griega, la simbolización de una especie de conciencia colectiva. El Coro de la Ópera de Oviedo cantó francamente bien. Voces correctamente empastadas con delicadeza de matices.

'Norma' es una ópera de una belleza vocal impactante, realizada sobre melodía expansiva que se va como envolviendo y desarrollándose sobre sí misma. Esta belleza vocal no es gratuita, sino que se sustenta en exigentes complejidades vocales en todos los solistas, y especialmente en las dos protagonistas femeninas. La principal, Norma, Sondra Radvanovsky, aquejada de una afección en la garganta como se advertía antes del inicio de la función, conquistó al público con una gran actuación. Una leve aspereza en algunos pasajes de coloratura, no impidieron la versión de una gran Norma, tanto desde el punto de vista dramático como vocal. El 'Casta diva' se aplaudió durante varios minutos.

Jon Plazaola, tenor bien conocido del público ovetense, cantó el breve papel de Flavio, el confidente de 'Pollione', con corrección y seguridad. Carlo Colombara es un Oroveso de rasgos tonantes y proféticos, el bajo italiano interpretó al gran sacerdote de los druidas y padre de Norma con gravedad y autoridad y un volumen de voz muy bien timbrado, con un canto 'legato' muy atractivo. Aquiles Machado fue un Pollione con pequeños altibajos, especialmente en el registro agudo. Se entregó a su papel al que dio veracidad y corrección. Y Dolora Zacjick, una de las estrellas del Metropolitan de Nueva York, interpretó su Adalgisa con gran convicción dramática, voz muy delicada con una gran capacidad de apianar en registros agudos y siempre segura y sensible.

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