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LYDIA IS
Domingo, 6 de noviembre 2011, 13:14
Luce en lo alto, rodeado por un jardín de dos mil metros cuadrados, en el barrio de Villar, perteneciente a la parroquia de Tazones y sus vecinos están empeñados, ante todo, en rescatarlo del olvido. El faro entró en servicio en 1864 y desde entonces ha sido guía fiel de los barcos que surcan la costa maliaya. Casi 150 años después, la Asociación de Vecinos de Tazones vuelve a una vieja reivindicación: dotar al inmueble de contenido. Quieren que el Ayuntamiento de Villaviciosa prepare la documentación necesaria e incoe un expediente para que la cultura del azabache sea declarara por el Principado Patrimonio Etnográfico del concejo.
Además, proponen que en el faro se establezcan una sede para la formación de especialistas joyeros y un centro de denominación protegida, sello o marca de identificación de origen, promoción y comercialización fuera del municipio. Y rematan con la solicitud de declarar el edificio Patrimonio Histórico Industrial. En resumen, dar al azabache, símbolo de Villaviciosa, el prestigio que se merece.
«La Autoridad Portuaria de Gijón tiene la intención de ceder lo que antiguamente era la vivienda del farero; es una instalación grande y está en desuso», asegura Joaquín Alonso, portavoz del colectivo vecinal. De hecho, tanto los vecinos de Tazones como los de Villar, donde está ubicado, pelean desde hace años por que la cesión se haga efectiva. El problema es que para adecuarlo a un posterior uso hace falta acometer una reforma que tendría que financiar el Ayuntamiento, por lo que sería necesaria una inversión presupuestaria.
El Consistorio maliayo solicitó en 2008 la cesión de la antigua vivienda como espacio expositivo, sin embargo, la iniciativa quedó en agua de borraja.
Pero en Tazones no pierden la esperanza. Si no es como sede azabachera, que se habilite para otros usos. En 2006, los vecinos propusieron que se integrara en el Museo del Jurásico, pero la idea fue descartada. Todo sea por captar más turismo para el concejo. Fátima Tomé da Silva es la propietaria desde hace siete años del restaurante El Faro, ubicado junto al edificio. Asegura que dotar de contenido al inmueble no será bueno solo para su negocio, sino para todos los que lo visiten. «Ahora sube mucha gente esperando tener unas vistas espectaculares y se encuentran con que, además de que no se ve nada, el faro está cerrado». Alrededor del inmueble, ubicado próximo a un precipicio, crece una extensa pumarada que solo deja entrever el mar y la playa de Rodiles.
Exposición de cuadros
Por otro lado, los vecinos de Tazones también están buscando ubicación para la colección de cuadros galardonados que atesoran procedentes del Certamen de Pintura al Aire Libre Puerto de Tazones. El concurso se celebra en la localidad desde hace 30 años. «El faro sería una opción, pero no nos parece muy seguro porque está muy alejado», apunta Joaquín Alonso. El colectivo solicita que el Ayuntamiento estudie el archivo de las obras y la posibilidad de abrir una exposición permanente ante la falta de locales en Tazones. «Podría ver si hay opciones de instalarla en la Fundación Cardín o en Capistrano», sugiere el portavoz vecinal.
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