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PACHÉ MERAYO
Domingo, 30 de octubre 2011, 12:09
Parisino del 62, ya no habla con mil acentos. Le salen al paso la Venecia que le formó y el Nueva York en el que trabajó (dirigió el primer estudio de producción web y colaboró con el MOMA), pero Benjamin Weil ya se expresa en español de verdad. A veces, incluso, escribe en este idioma que ha abrazado y que le ha devuelto con creces buenas dosis de mimo. El jueves, por unanimidad del patronato de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, fue prorrogado su contrato como director de actividades, un cargo que desempeñará como un regalo de continuidad de la labor que ya desempeñaba (comisario jefe). Pero también con agradecimiento por un legado, el de Rosina Gómez-Baeza, que define «inmensamente rico» y tremendamente «útil». Ante él se abren nuevos retos y todos los admite con una sonrisa y un convencimiento. Nada es imposible y hacer que Laboral sea visitado, comprendido, disfrutado y enriquecido por todos y cada uno de los asturianos, tampoco. Por eso, tras confesar un olvido, que «Laboral es para todos los públicos», promete poner las herramientas que tiene y las que la imaginación le conceda para que, además de él, lo crean todos.
-A partir de ahora no trabajará como comisario jefe, sino como director de actividades. ¿Nuevas expectativas?
-Las mismas que cuando llegué aquí hace dos años. En realidad el título que asumo está rescatado de los estatutos de la Fundación Laboral Centro de Arte y Creación Industrial y se ha retomado ahora porque el concurso que gané, cuando fui contratado, respondía a esa plaza, la de director de actividades. Por tanto, nada ha cambiado, salvo que Rosina ya no está. El trabajo es el mismo.
-¿Cambiará, al menos, algo en la manera de dirigir el centro, ya que, como usted dice, Rosina Gómez-Baeza, la primera directora, ya no está?
-Es que lo que dejó Rosina Gómez-Baeza es muy válido. Sus planteamientos nos están siendo muy útiles. La herencia que nos ha dejado es una herencia muy rica, que queremos explotar al máximo. Lo único que puede cambiar es, en cierto modo, la interpretación que se pueda hacer de ciertas cosas de ese legado, pero nada más.
-¿Hábleme de esa herencia?
-Como le digo es tremendamente rica por eso tenemos mucho y entre lo mejor que tenemos está el equipo. Logró formar a un grupo de gente extraordinaria. También contamos con un edificio fuera de lo común y muchísimas ganas de continuar con el trabajo emprendido. Queremos hacer innovación social; e, insisto, para mí está claro que lo más importante que he heredado para conseguir ese reto es el equipo.
-¿Cuántos lo forman en estos momentos?
-Somos 18 personas, más las que son contratadas puntualmente para servicios concretos de exposiciones o actividades concretas. Y la intención es crecer, aunque no tanto en número como en capacidades y conocimiento. Debemos hacerlo para contribuir entre todos a construir esta institución y definir un nuevo modelo de centro que permita, que incorpore, la dialéctica con el entorno.
-En ese equipo, además del cambio de su cargo también ha habido otro, el de Lucía García Rodríguez, que pasa de coordinadora a gerente.
-Son los únicos dos cambios. Lo demás queda como estaba y en realidad, tanto Lucía como yo seguimos desempeñando las mismas tareas que antes, con leves diferencias.
-El cambio más sustancial que está viviendo el centro de arte es el que se ha dado en la consejería. Ahora el presidente del patronato es Emilio Marcos Vallaure. ¿Nuevo consejero, nuevos intereses?
-Está claro que con cada persona las cosas cambian, pero yo diría nueva gente, otras ideas. Los nuevos responsables aportan una manera de pensar la cultura muy distinta, pero también ofrecen un conocimiento muy distinto. Y con distinto quiero decir que no vienen de la política, sino del propio epicentro de la cultura en la que han estado involucrados, día a día. El consejero era el director del Museo de Bellas Artes y el director de la Agencia de Museos y Acción Cultural, Francisco Crabiffosse, es comisario habitual de exposiciones. No son personas que vienen de fuera de la cultura. Conocen el entorno. Y en ese contexto tenemos que ver cómo se plantean las actividades que estamos queriendo llevar a cabo. De momento, lo único que puedo decir del nuevo consejero es que es un hombre que sabe escuchar y que está tremendamente atento a todas las necesidades.
-Centrémonos ya en cosas concretas de futuro. Objetivo número uno para este nuevo mandato.
-Atraer al público. Tenemos que repensar las herramientas que tenemos y las que podemos construir para atraer a la gente hacia el centro y no solo que vengan, sino que logren con la visita una nueva experiencia, que aprendan y que lo hagan sintiendo el disfrute del arte de nuevo siglo.
-¿Asume la cuestión de los públicos como un reto o como una obligación?
-Casi como lo segundo, porque aquí nadie olvida que Laboral Centro de Arte y Creación Industrial está financiado en un 47% por todos. Cada asturiano paga una parte de este lugar y por eso tenemos la obligación absoluta de devolverle algo por ese esfuerzo. Tenemos además que lograr dirigirnos a todos, sin pensar en edades, cultura o afinidades. Nuestro mensaje tiene que estar dirigido a todos.
-Es quizá ese el trabajo más complicado, ¿hablar para todos sin excepción?
-Sí, es el más difícil. Sin duda y para lograrlo tenemos que saber que el contexto ha cambiado y que ahora tenemos que ver cómo podemos seguir hacia adelante, mejorando y agrandando nuestras posibilidades. Todo el equipo estamos trabajando en que este lugar se transforme. Sabemos que no todo está ya hecho y en el camino no podemos olvidar que el público es el centro de nuestras preocupaciones.
-¿Y la calidad?
-Esa es la otra gran obligación. Los programas nunca dejarán de atender a la calidad, ni al interés real de la creación del siglo XXI. Los contenidos serán siempre interesantes y estarán de acuerdo con el momento que está viviendo el arte. Pero ahora ya nadie podrá decir, y creo que sí podían hacerlo antes, que, a veces, nos llegamos a olvidar de que este lugar es para todos y no sólo para unos pocos que manejen el lenguaje del arte que se abraza con las nuevas tecnologías. Tenemos que convencer al público de que estamos trabajando para todos.
-¿Y cómo se hace eso?
-El primer intento de acercamiento lo tenemos ya en la exposición que se inauguró el viernes, 'Estación experimenta', en la que hemos creado una especie de centro de interpretación que aporta esas claves de nuestro trabajo para todos los públicos. Cualquier visitante podrá sentarse delante de un ordenador y acceder a todo tipo de documentación sobre los artistas, y los temas tratados en la exposición. Hemos elaborado documentos audiovisuales para que la comprensión sea máxima y también hemos añadido otros de factura ajena. La intención es que nada se quede fuera a la comprensión.
-¿Pero ese centro de interpretación será exclusivo de esta exposición?
-La idea es hallar un lugar concreto dentro del centro, completamente dedicado a esta actividad, es decir que pueda traducir en un lenguaje accesible a todos y que a la vez enriquezca a cada uno. Pero el centro de interpretación no será la única apuesta para el gran público. También haremos visitas guiadas y posibilitaremos la descarga en televisión, móvil u ordenador de ciertos contenidos para facilitar la comprensión de las exposiciones.
-Las buenas intenciones para el futuro, ¿no chocan con una gran merma en el presupuesto?
-Pero estamos acostumbrados. El presupuesto con el que se abrió Laboral en 2007 era el doble que el que tenemos este año. El año que viene se reducirá más y es natural. A nadie se le puede escapar la necesidad de compartir las dificultades económicas de estos tiempos. Estamos acostumbrados a ahorrar y seguiremos haciéndolo. Pese a que nunca hemos gastado un euro más de lo que se necesitaba, tenemos la certidumbre de que podemos hacer cosas muy interesantes con menos dinero, pensando en nuevas maneras.
-¿En qué pueden ahorrar?
-Por ejemplo en las estructuras de las exposiciones. Vamos a poner imaginación y creatividad allí donde poníamos recursos. Seremos igual de expresivos, pero mucho más sobrios. Mermaremos, sin ir más lejos, lo que llamamos arquitecturas efímeras. Es una pena porque le sacábamos mucho partido a los arquitectos jóvenes, muchos de ellos asturianos. Pero trataremos de implicarlos de alguna otra manera y desde luego si vuelven los buenos tiempos volveremos a contar con ellos. Pero ahora no son tiempos de gastar en la presentación de los contenidos, sino de invertir solo en los propios contenidos.
-También podrían intentar aumentar la parte privada de la Fundación y con ella los recursos.
-En eso estamos. Tenemos unas cuantas empresas en las que hemos puesto nuestra mirada y que puede que se incorporen al patronato, pero es pronto para hablar de eso.
-Hábleme entonces de qué deparará el próximo año. ¿Se podrán mantener las dos grandes citas anuales?
-Eso queremos y en eso estamos trabajando. Con el Marco (Museo de Arte Contemporáneo) de Vigo vamos a montar una exposición sobre la performance en el arte contemporáneo y la segunda se enmarcará en el discurso de Universo Vídeo, ya que tratará de las nuevas narrativas que permite ese lenguaje. Esta tendrá lugar en la sala de exposiciones, que es como a partir de ahora se denominará a la plataforma 0. Por ejemplo para exponer todo el material de esta cita reciclaremos las estructuras de las anteriores. Mismo material, misma arquitectura. Solo cambia el contenido y ahí ya ahorramos.
-Se mantendrán por tanto dos grandes exposiciones al año, por lo menos.
-Queremos algo más. Nuestra intención es que cada año un artista venga a Laboral a construir una obra monumental. El primer invitado ya ha dicho que sí. Será un japonés que investiga en el universo del sonido. Y es que el sonido será el tema transversal de toda la programación del año que viene. Nos interesa mucho hacer una línea que atraviese, como tema central, toda una serie de actividades. Y lo dicho, en 2012 será el sonido. Por cierto, un tema en el que el LEV Festival tendrá más protagonismo que nunca porque se basa en esa inmensa potencia del sonido como fuerza de creación y se alimenta de la gran escena musical que tiene Asturias.
-¿Qué es la cultura para Benjamin Weil?
-Un factor de innovación social, en el que la mirada al pasado no puede quedar fuera. Ni el futuro, ni el presente tienen sentido sin el pasado. Creo que quien apoya la cultura está apoyando el progreso social en todas sus vertientes, pues cultura más que un modo de ocio es un pilar imprescindible de la educación.
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