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Viernes, 14 de octubre 2011, 10:50
En esta nueva entrega, el rincón se va a dedicar a comentar sobre tres temas aparecidos esta misma semana en LA VOZ DE AVILÉS.
Alcatraces muertos en la playa. Días atrás se podía leer sobre la aparición de varios alcatraces muertos en la playa de Arnao. No debería llamar la atención la aparición de este tipo de aves orilladas en nuestras playas, ya que son muy comunes y numerosas en el Cantábrico. Lo llamativo o alarmante, lo noticiable, estaría más bien en una mortandad masiva, que estuvieran manchados de petróleo o que sucediera en plena época de cría, cuando normalmente se encuentran mucho más al norte.
El Alcatraz atlántico es sobradamente conocido por los pescadores y por los aficionados a la navegación, ya que se ve casi todo el año cerca de la costa. Son aves grandes, de casi un metro de longitud y alrededor de 1,70 de envergadura. Se trata de aves marinas que muy rara vez se posan en tierra si no es para criar, pero que sin embargo viven cerca de la costa, no tienen hábitos pelágicos. Pero su mayor peculiaridad es sin duda su forma de pescar, con impresionantes picados desde hasta 40 metros de altura; llegan al agua a velocidades que pueden rondar los 100 km/hora. Soportan sin problema estos impactos tan impresionantes gracias a la forma afilada de su pico y cabeza y a la estructura pectoral que protege a los órganos internos. Las alas son largas y estrechas, situadas bastante adelante en el cuerpo, lo que les permite utilizar con eficiencia las corrientes de aire para volar. A pesar de que son sobre todo grandes planeadores, pueden conseguir velocidades de incluso entre 55 y 65 km/h.
Las colonias de cría se ubican en acantilados rocosos, verticales, en el norte de Europa y América. Son muy gregarios, por lo que las colonias pueden llegar a tener muchos miles de parejas. Una de las colonias más importante se encuentra en las islas Skellig, en la costa oeste de Irlanda, donde se calcula que crían cada año más de 20.000 parejas. Pero sin lugar a dudas, la zona más importante de cría es Escocia, donde hay varias colonias que suponen más de la mitad de parejas reproductoras del mundo, entre ellas la más numerosa, Santa Kilda, con unas 60.000 parejas.
Los jóvenes en sus primeros meses de vida son por entero de color pardo bastante oscuro. Poco a poco van mudando con plumas blancas y negras, hasta llegar a tener el plumaje adulto a los cuatro años. Los adultos serán blancos, con el extremo de las alas de color negro y la cabeza amarillo pálido.
La migración hacia las costas norteafricanas puede ser observada de la costa cantábrica, especialmente en el mes de octubre. Desde los cabos y promontorios es fácil verlos casi cualquier día. Los días más propicios, normalmente con vientos del oeste y noroeste, hemos llegado a contar más de 3.000 alcatraces a la hora durante varias horas. Cualquier curioso puede acercarse al Cabo Peñas o a la Punta La Vaca y ser partícipe de este espectáculo natural.
Vegetación del río Ferrota
La segunda noticia a comentar es la vegetación en el río Ferrota, que «no deja ver el agua». Esta vegetación que se aprecia en la foto que acompaña la noticia es la vegetación típica de las zonas húmedas remansadas, de zonas donde siempre hay humedad pero que la corriente de agua es muy suave. No se puede por tanto decir que «la maleza invade el río» ni nada por el estilo. Si las aguas no estuvieran en buenas condiciones de salubridad, entonces sería más preocupante y no habría estas plantas. Lo que no debería ser asumido con tanta normalidad es que cuando se quiere limpiar y «sanear» un río, lo que se hace es canalizar su cauce con hormigón.
Sería igual de triste que se quejara la gente también de la vegetación que crece ahora a los lados del canal de la ría de Avilés, entre el puente Azud y el antiguo hospital de Ensidesa.
Precisamente esas plantas es lo que le da vida a los ríos, ya que pueden servir de alimento para algunos organismos, de cobijo para otros, de lugar de cría y alimentación, etc.
Plantas invasoras
En el día de ayer un artículo muy interesante alertaba de la invasión que sufrimos de una planta, el plumero de las pampas (Cortaderia selloana). En el Rincón de Mavea del día 22 de abril ya hablábamos de esta emergencia, que por otra parte nuestros dirigentes no se están tomando con la debida preocupación. Hace aproximadamente un año, miembros de Mavea limpiamos las plantas que empezaban a invadir el Monumento Natural de la Charca de Zeluán y Ensenada de Llodero. Pero lo cierto es que, aunque consigamos mantener a salvo ese enclave, el resto del concejo está siendo invadido con mayor velocidad de lo que parece. Casi por cualquier sitio que se transite se pueden estos plumeros, bonitos a la vista, pero que son invasores implacables que en pocos años acabarán con muchas especies.
No estaría de más que todos y cada uno de los ayuntamientos de Asturias y el Principado pusieran en práctica medidas para erradicar esta planta invasora y se que se dictaran normas muy estrictas para evitar que sigan plantando en los jardines privados. El dinero que destinara a estos trabajos podría suponer un buen número de empleos directos y además un enorme beneficio al conjunto de la sociedad.
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