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La mediana y los márgenes de la autovía del Cantábrico está más colonizada por la cortaderia en su vertiente oriental. :: JORGE PETERIO
Los plumeros toman Asturias
Asturias

Los plumeros toman Asturias

La región dispone de diez años para erradicar la planta argentina o resignarse a que inutilice los pastizales como hace en Cantabria

R. MUÑIZ

Jueves, 13 de octubre 2011, 13:50

Son tan vistosos que durante años adornaron parques y jardines. Sin embargo, hoy, el plumero de La Pampa (cortaderia selloana) está catalogado como especie invasora y en los últimos años avanza por taludes, marismas y zonas de costa de Asturias. Lo hace desde el Oriente hacia el Occidente y al ritmo que lleva, los biólogos calculan que en diez o quince años alcanzará un punto de no retorno en la región: la colonización de pastos y terrenos de cultivo.

«En Cantabria ya pasa; donde crece esta especie no deja que enraíce nada más, así que en el momento en el que empiece a 'comerse' terreno productivo, estaremos hablando de un problema que ataca directamente nuestra economía».

El aviso lo emite Tomás Emilio Díaz, decano de la Facultad de Biología. La presencia de la hierba o plumero de la pampa es más notable en el Oriente de la región, pero «conviene aclarar que no nos llega por 'contagio' de Cantabria», matiza. «En realidad, los núcleos de cortaderia que están presentes aquí los plantamos nosotros, en parques y jardines, porque eran bonitos».

La consideración del plumero de La Pampa como una amenaza a la diversidad biológica «es relativamente reciente: antes se la apreciaba y sembraba en las medianas por su capacidad para impedir el deslumbramiento de los coches que circulan en sentido contrario», respalda el naturalista Carlos Nores.

La decisión fue como abrirle la puerta al enemigo. Cada penacho tiene capacidad para diseminar unas 100.000 semillas en un radio de un kilómetro. Una vez alcanzado el suelo, la cortaderia selloana tiene un ciclo de maduración corto, lo que le permite florecer antes que sus competidores. El resultado es que «sus raíces se pegan unas a otras, desplazando a otras especies alóctonas, como las 'escobas'», detalla el decano de Biología.

La guardería del Principado realizó un seguimiento a la flora invasora entre 2004 y 2006. El resultado fue la localización de 3.832 núcleos que ocupaban 460,25 hectáreas. De ellas, el plumero de La Pampa representaba 11,21 hectáreas. Fuera de estos núcleos, los técnicos pusieron en el mapa a otros 1.824 ejemplares que crecían de forma individual.

Una vez retratado el problema, se iniciaron campañas para combatirlo, lo que permitió descubrir la dificultad de la empresa. Las cuadrillas aplicaban herbicidas selectivos tipo glifosato que anularon los ejemplares vivos, pero nada hacía con las semillas latentes. Sólo en los terrenos donde la lucha se sostuvo durante tres años se alcanzaron tasas de mortalidad del 100%. En total fueron tratados 108.000 ejemplares de plumero de La Pampa. La conclusión del trabajo se escribió en un estudio que termina de forma lapidaria: «Las labores de control no deben tener carácter puntual». «El esfuerzo era mucho y si otras administraciones no lo hacían también, resultaba inútil», recuerda Díaz. «Ahora con la crisis, no soy optimista con el futuro de esta especie», agrega.

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