

Secciones
Servicios
Destacamos
XUAN BELLO
Domingo, 25 de septiembre 2011, 04:40
Ayer mismo el Teatro Campoamor de Oviedo abría sus puertas para la última representación de 'Die Fledermaus', una opereta compuesta por Johann Strauss hijo que, cuando menos musicalmente, hizo las delicias de un público exigente, cultivado y a ratos, como es debido, ensimismado en sus gustos. Casualidades de la vida, a uno le tocó acompañar estos días a alguno de los miembros de la compañía, disfrutar de su charla, su mundo y su capacidad para acariciar, con velos de ironía, las asperezas cotidianas que la puesta en marcha de una ópera trae consigo. El arte total -y la totalidad del arte se ponía en escena, aunque fuese una opereta- tiene exigencias poco comunes. Si al poeta se le pide que sea monje y soldado, a una mezzo-soprano como la magnífica Jossie Pérez se le exige que sea diosa en escena y aplicada sierva en su inmenso esfuerzo de mantener una voz equilibrada, profunda y culta.
Todo brilla en la ópera cuando brilla el esplendor de la escena (en esta ocasión excelentemente dirigida por Mario Pontiggia); pero antes fueron los nervios, los tropiezos inevitables antes del éxito, la vida oculta del camerino, las supersticiones y el temor a acatarrarse. Dos son sus instrumentos de trabajo: su mente educada y sus cuerdas vocales. Ana Nebot, dorada e inteligente, me cuenta sus cosas mientras Enric Martínez-Castignani observa cómo mezlca el Flumil, un medicamento contra el constipado, en un vaso de agua. Jossie Pérez suspira hondo: la puertorriqueña tiene alergia a los gatos y tiene el antihistamínico preparado. Mientras están en producción toda precaución es poca. Cantar como los ángeles tiene, como se ve, sus servidumbres.
Enric Martínez-Castignani, uno de los mejores liederistas españoles, se entusiasma con las verdinas con marisco; Jossie Pérez las mira con prevención y delicadeza y las aprueba, sorprendiéndose, en la primer cucharada; Ana Nebot sonríe divertida y me confidencia que el amor por la música fue el que la llevó al escenario. Pienso en ese momento en que me lo dice que las verdaderas cantantes de ópera tienen siempre, como la noche antiquísima e idéntica en el poema de Novalis, un rumor de música en los labios.
En la comida hablamos todos en castellano pero se matiza en inglés, catalán, alemán, italiano y asturiano. Los lectores sabrán asignar a cada uno de los comensales el matiz del subrayado; yo observo maravillado mientras llega la merluza y el arroz con leche. Jossie, que vive en Orlando (Florida), donde el sol siempre está presente, y me pregunta, en inglés, si en Asturias nieva mucho. Pienso en mi asturiano que lo que se dice nevar «un poquín de nada y a veces». Le contesto tal como lo pienso en mi inglés:
-Snowing? A little of nothing and sometimes - afirmo con seguridad. Y, claro, no me entiende del todo.
Entenderse a medias, pero profundamente por encima del santo y de la seña; estar hoy en Oviedo y mañana en Nueva York, en Milán o en Telaviv. Esa es su vida: iluminar el teatro del mundo.
Enric mira los bosques circundantes y sonríe. Inspecciona, tras el postre, mi huerto, y me dice que en el balcón de su casa de Barcelona cultiva unos tomates increíbles, «así de grandes». Sé que exagera, como exageramos todos los hortelanos de ocasión, y miro a Ana Nebot, dulce y tímida y generosa, y me gustaría decirle cómo me conmovió, hasta las lágrimas, cuando la escuché en una ocasión cantar la 'Oda para el cumpleaños de la reina Ana' de Haendel. Soy tímido y callo, con incapacidad contra la que lucho y no entiendo, mi admiración. No importa demasiado. La Nebot sabe que la voz, más que el rostro, es el espejo del alma.
Finalmente les digo:
-¿Sabéis lo que me haría mucha ilusión? ¡Qué cantaseis un momentín en el corredor de la panera!
Y allí se subieron Enric, Ana y Jossie como colegiales divertidos presintiendo, tal vez, que en una panera siempre se está sobre el corazón de Asturias. Allí donde el otoño, entre rugosa madera y bajo sabia teja, guarda el rumor del silencio que perdura.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
La chica a la que despidieron cuatro veces en el primer mes de contrato
El Norte de Castilla
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Favoritos de los suscriptores
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.