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El otoño ya está aquí
AVILES

El otoño ya está aquí

PPLL

Viernes, 16 de septiembre 2011, 10:42

Mucha gente se queja de que este año no hubo verano, pero en el último mes y medio al menos no podrán quejarse de calor. Los datos meteorológicos señalan que el verano asturiano es así, cambiante. Aunque estas variaciones afectan a las actividades humanas, a quienes apenas les influyen es a los animales, cuyos ciclos repiten casi invariablemente año tras año.

La fenología estudia la relación entre el clima y los ciclos biológicos de animales y plantas. Las aves migran casi en los mismos días año tras año, sin apenas influirles la meteorología reinante, mientras que las plantas sí están más afectadas.

Hay tres métodos principales para establecer las estaciones: astronómico, meteorológico y fenológico. El primero varía en unas horas a lo largo de los años, el segundo puede ser bastante diferente entre temporadas (y más con el actual cambio climático), pero el tercero es casi inmutable en muchos seres vivos.

Este verano fresco al principio y después más caluroso, parece estar retrasándose hacia septiembre. Pero para las aves ya empezó su otoño a mediados del verano, cuando muchas acabaron la cría y van hacia el sur. Así, es normal que muchas personas en la playa se extrañen al ver unos pajarinos pequeños que corren tras olas: son los correlimos tridáctilos que están camino de África. Pero algunos ejemplares de esta especie también invernan en Avilés, y estos días están llegando los primeros, junto con otra especie ártica como el correlimos oscuro. Y es que en agosto ya hace mucho frío en el Ártico, por lo que hay menos mosquitos y las aves no tienen comida suficiente (migrar o morir).

Otro pajarín que estos días se ve por cualquier parte es el petirrojo o paporrubio. Muchos de ellos proceden del centro y norte de Europa y paran en Asturias unos días a reponer fuerzas en su viaje hacia el sur.

En los árboles también se nota la llegada del otoño. Este año fue muy bueno para la floración de muchas especies, y los manzanos, acebos y hayas, entre otros, están cargados de frutos. Un árbol muy vistoso estos días por exhibir su tesoro es el madroño. Podemos ir a visitarlos a la playa de Salinas (ahí está el más importante madroñal atlántico de Europa), a la ribera del río Raíces (donde hay individuos de 10 metros de altura), o al pico Gorfolí o Bufarán, en cuya cara sur hay muchos ejemplares de esta especie. Sus frutos son muy ricos, como gominolas, pero como todo en la vida hay que consumirlos con moderación: primero porque hay que dejar una buena cantidad de ellos para que el árbol se reproduzca; segundo porque debemos dejar parte para que los animales coman de ellos (los frutos son la dieta básica para la supervivencia de muchas especies); y tercero porque el nombre científico del madroño es 'Arbutus unedo', que indica comer «uno solo», en relación a la carga alcohólica que tiene su fruto. Pero si alguien pensaba moñarse con este fruto, sentimos decirle que tendrá que cruzar el Pajares, ya que en Asturies la cantidad de horas de sol no es suficiente para que los azucares del fruto se transformen en alcohol, lo que significa que si comes varios frutos en León te darán dolor de cabeza; sin embargo, en nuestra tierrina no nos pasa nada.

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