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PPLL
Viernes, 9 de septiembre 2011, 04:40
Gran parte de la naturaleza asturiana está cubierta por un arbusto lleno de pinchos llamado en castellano tojo, o en asturiano toxo/u, cotoya, rebolla, árgoma. Realiza importantes funciones en el ecosistema, pero no son conocidas por el público en general, por lo que es una planta olvidada, denostada y a menudo destruida.
En Asturias hay cuatro especies, que florecen en diferentes meses, por lo que da la sensación de que el tojo está todo el año en flor. Algunas funciones bien conocidas son:
Paisajística: viste los montes de oro, lo que sorprende agradablemente a muchos visitantes.
Aromática: olor suave y muy dulce, como a coco.
Ganadera: se usa como cama para el ganado, los caballos lo comen en invierno. Sus semillas son tan tóxicas que pulverizadas se han utilizado contra las pulgas.
Agraria: enriquece el suelo con nitrógeno porque en sus raíces viven en simbiosis unas bacterias denominadas Rizobio (como hacen con otras leguminosas), que fijan el nitrógeno atmosférico. Se usa como cierre de fincas.
Melífera: como es rico en polen, muchos insectos visitan sus flores, siendo la abeja uno de los más conocidos.
Protectora del suelo: coloniza muy rápido, sobre todo lugares soleados, evitando la erosión que empobrece el suelo,
Refugio: es el hogar de muchos animales (erizos, pájaros, lagartos, etc).
En casa: debido a la gran densidad de su madera, se usaba antaño para calentar («arroxar») el horno del pan y para hacer bastones. Sus flores se usan para licores y para tintes amarillos.
Medicamento: las flores se usan en infusiones. Aunque sus semillas se usaron para combatir algunas enfermedades, son tóxicas, por lo que su uso debe ser administrado por un especialista.
Es muy abundante por Europa Occidental. Resulta paradójico que, mientras aquí es bastante denostada e incluso quemada, se considera la planta nacional de la Bretaña francesa y de Galicia.
Por lo tanto, os aconsejamos salir a disfrutar de su agradable fragancia, descubrir los animales que viven en su interior, preguntar por otros usos que se hacían en las labores humanas y, como curiosidad, cuando hace sol y calor, oír como explota el fruto para dispersar las semillas.
Alguien dijo de esta planta que es «el más hermoso y económico traje de luces de la tierra». Sirva la frase para reivindicar nuestras plantas autóctonas y su uso en jardinería. Y también para evitar el abuso en exceso de plantas exóticas.
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