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MIGUEL LORENCI
Sábado, 18 de junio 2011, 04:41
La primera emulsión fotográfica que Niépce aplicó con éxito en 1816 cubrió una plancha de cobre de las usadas por los grabadores. La fotografía nacía ligada a la estampa desde su origen. Dos siglos después la Calcografía Nacional vuelve a casar ambas disciplinas en una curiosa exposición cuyo eje es la botánica y la historia de su reflejo científico y estético mediante estampas y fotos. En sus salas de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando reúne el trabajo de seis fotógrafos contemporáneos centrados en la botánica para contraponer sus tecnificadas imágenes con los artesanales y centenarios grabados de la soberbia colección académica. Un tesoro calcográfico que encierra la historia de las plantas y las flores narrada mediante grabados, litografías, y estampas de técnicas muy diversas, y confrontada a otra historia vegetal contada con fotografías. Entre las imágenes actuales, tomas digitales de gran formato, fotos en blanco y negro de formato medio, y propuestas muy próximas a la fotoescultura. Son trabajos de Manel Armengol, Alberto Baraya, Joan Fontcuberta, Juan Carlos Martínez, Rafael Navarro y Juan Urrios. Su denominador común es la mirada creativa e innovadora sobre la ciencia botánica frente a la visión tradicional de los archivos y colecciones del siglo XVIII. Una minuciosa recreación artesanal en contraste con la precisión e inmediatez del documento fotográfico.
Rosa Ovejero es la comisaria de un exposición titulada 'After Humboldt' y que la academia coproduce con la sociedad estatal Acción Cultural Española y los oscenses Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) y la Fundación Beulas.
Detalle
Los primeros estudios botánicos surgieron de la necesidad de analizar la naturaleza al detalle y ligados a la exploración científica del mundo. Plantas y flores eran lo más inmediato, la parte de la naturaleza más estática y estudiable con relativa facilidad. Se trazan paralelos y diferencias, se establecen familias y funciones y se dibujan y reproducen en los tratados clásicos, maravillas científicas de impagable belleza. Libros que traspasan la planta a su representación. Se dibuja en vez de secarla o atraparla en el tiempo como a una mariposa muerta. Un fórmula que establece pautas artísticas y científicas en la interpretación de la naturaleza y marca el devenir de las grandes expediciones científicas que, como la del alemán Humboldt, estudiaron plantas y flores en muchas latitudes. «Unas exploraciones de crucial importancia en la política colonialista, la expansión fronteriza, la conquista de nuevos mundos y las consecuentes dominación y explotación económica», recuerda la comisaria.
El nacimiento de la fotografía fue también esencial para la botánica. Aunque como herramienta de observación no es comparable con los dibujos de los archivos botánicos, plantas y flores reciben un singular tratamiento fotográfico, a veces como tema esencial y único y para muchos fotógrafos. Como las grandes expediciones, 'After Humboltd' muestra los resultados más brillantes de la curiosa aproximación al universo botánico desde la mirada «actual, original y diversa». «Es como si cada fotógrafo hubiera hecho su expedición a su interior, un viaje conceptual, místico e iniciático hacia sus propias ideas y experiencias», propone la comisaria, para quien la exposición es «el resultado de esos viajes particulares y arriesgados».
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