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MARCO MENÉNDEZ
Viernes, 20 de mayo 2011, 05:35
La presentación ayer, en el Acuario de Gijón, de los doce minidocumentales filmados por Jorge Chachero sobre la riqueza marina del Cantábrico, que serán emitidos a partir del 1 de julio por TVE, dejó patente uno de los principales problemas que afectan a la costa asturiana. Se trata de la desaparición, desde 2007, de los bosques de algas que habitualmente se podían encontrar hasta una profundidad de 35 metros.
Los bosques más abundantes de algas son de laminarias y se podían encontrar hasta Gijón y Villaviciosa, pero ahora sólo llegan al límite de las provincias de La Coruña y Lugo. José Manuel Rico, director del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo, explicó que el problema se debe a «la circulación de las aguas del Cantábrico en verano. Las aguas más calientes están en el País Vasco y el sur de Francia, y las más frías, en Galicia. El agua del mar se está calentando y esa frontera se ha ido moviendo a lo largo del tiempo».
Pero, ¿cuál es el problema ante la desaparición de esos bosques de algas? La respuesta es, según Rico, que «en los bosques de laminarias crían la mayor parte de las especies marisqueras y en los últimos años ha descendido de forma importante la pesca artesanal del marisco. Ahora sólo queda una pequeña parcela de algas en la costa occidental. Desde 2006 hay temperaturas anormalmente altas en el verano de Asturias, pero es un fenómeno que se está empezando a extender por toda la costa atlántica europea».
Este asunto salió a colación durante la presentación de los referidos documentales al indicar Jorge Chachero que «el 80% de las imágenes fueron grabadas en la ensenada de Somió, en Gijón. También se grabó un poco en Luanco, pero para hacer el documental sobre las algas tuvimos que ir a las inmediaciones de Viveiro (Lugo), porque aquí ya no hay».
El salón de actos del Acuario de Gijón prácticamente se llenó para la presentación de esta serie documental. Cada capítulo dura dos minutos y, según Chachero, para filmar cada uno de ellos «fue necesario realizar entre cuatro o seis inmersiones de una hora de duración. Una vez recogidas las imágenes fue cuando hicimos los guiones».
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