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Viernes, 29 de abril 2011, 10:16
Mucha gente se ha topado con el escarabajo más grande de Europa cuando vuela en los atardeceres de verano. Viene a nuestras calles atraído principalmente por las luces.
La mayoría de la gente le tiene miedo por su buen tamaño corporal, sus grandes 'cuernos', el vuelo errático y el ruido que hace al volar, pero nada más lejos de la realidad pues es inofensivo. Esos 'cuernos' son las mandíbulas hipertrofiadas que tienen los machos para luchar entre sí (como hacen los ciervos mamíferos), pero no pueden usarlas para comer y apenas nos darían un pellizco. La hembra es más pequeña, y sus mandíbulas son mucho menores. Los adultos se alimentan de la savia que rezuman algunos árboles, sobre todo en las heridas.
Ponen sus huevos en la madera muerta de las raíces de los árboles, pero sólo cuando éstos llevan varios años muertos, por lo que no se consideran plagas forestales. Las larvas tardan entre 3 y 5 años en desarrollarse. Este lento crecimiento se debe a la pobreza nutritiva que ofrece la madera. La mayor parte de su vida ocurre como larva, ya que los adultos viven sólo 15-30 días, únicamente en verano.
Su función en el bosque es muy importante, ya que la descomposición de la madera es una parte importante del ciclo del carbono en los ecosistemas, de tal manera que si la destrucción de madera cesase, la vida tal y como la conocemos se estancaría por falta de CO2 atmosférico en unos 20 años.
Aunque muchas publicaciones lo asocian a los robles, la verdad es que viven en casi cualquier tipo de árbol (menos en los eucaliptos). No sabemos si esto fue siempre así o si han tenido que variar su dieta ante la escasez de los robles.
Su disminución en Europa provocó que se protegiese dentro del Convenio de Berna y de la Directiva Hábitats.
En Mavea comenzamos a interesarnos por este escarabajo hace veinte años. En 1993 creamos el Proyecto Ciervo Volante, estudio a nivel nacional para conocer más sobre esta especie y su primo el Falso ciervo volante. En 1999, este Proyecto se integra dentro de la Sociedad Entomológica Aragonesa, y decidimos ampliarlo y constituir un Grupo de Trabajo sobre Lucanidae Ibéricos. El estudio fue ampliándose y se creó una red a nivel europeo.
Cualquier persona puede participar en este estudio comunicando donde lo ve, haciendo recorridos periódicos para determinar su abundancia a lo largo del tiempo, recorriendo carreteras para ver cuantos mueren, o creando hábitats para sus larvas: las pirámides. En 2003 hicimos la primera pirámide para ciervos volantes de España en el Jardín Francés del Parque de Ferrera. Gracias a la ayuda del Servicio Municipal de Parques y Jardines, se colocaron restos de troncos de poda en forma de pirámide, para que cuando se pudriesen, los ciervos volantes acudiesen allí para poner sus huevos (ya que la madera muerta escasea en el entorno urbano). Y al cabo de 3 años de estar la madera pudriéndose, acudieron estos escarabajos. Actualmente, como la descomposición de esa pirámide ya era muy grande, la madera ha sido repuesta con diligencia por el mismo Servicio Municipal, dando muestras de un buen hacer en el mantenimiento de la biodiversidad urbana.
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