

Secciones
Servicios
Destacamos
A. PALACIO
Viernes, 22 de abril 2011, 05:12
Un coche sale de Avilés hasta Cabo Norte, en Noruega, y lo más seguro es que sus pasajeros se vean obligados a hacer varias paradas por el camino. Es un ejemplo con el que David Díaz, secretario del Grupo de Ornitología Mavea, les explicaba a los participantes de las visitas guiadas a la Charca de Zeluán la importancia que tiene este monumento natural para las aves migratorias. «Cuando se hace un viaje en coche se necesitan gasolineras y sitios para comer y descansar», y es precisamente lo que hacen en Avilés miles de aves durante esta época del año. «Algunas no pasan de los 50 gramos y recorren 10.000 kilómetros dos veces», les explicaba a Micaela del Prisco, de cuatro años, y a Alejandra Figueroa y a Andrea Rodríguez, que escuchaban atentas sus explicaciones. La más pequeña de las tres fue incluso capaz de reconocer a las gaviotas de la miniguía que Mavea regala a los participantes para que no pierdan detalles.
La primera de las excursiones, que se repetirán hoy a las 10 y a las 17 -es necesaria reserva previa en la Oficina de Turismo- reunió a una docena de curiosos, «todos de Avilés y comarca», como recordaba Francisco Baena, también de Mavea, «que tenían muchísima curiosidad por las distintas especies y disfrutaron mucho de la excursión», que superó los 90 minutos marcados en un principio.
Ayer los visitantes tuvieron mucha suerte. Por la mañana pudieron ver chorlitejos y zarapitos, además de disfrutar de un ostrero anillado que lleva varios días en la comarca. Los cormoranes son casi fijos en Zeluán, y también había muchas gaviotas. «Mira, allí veo uno muy negro, muy bonito y con el pico larguísimo, rojo», les decían a los expertos de Mavea. Antes de la visita, una explicación sobre la historia de la ría a través de distintas fotografías, las propuestas de Mavea para potenciar esta joya natural y también las distintas aves con las que se podían encontrar.
Díaz y Baena, por su parte, les explicaban que la presencia de un pato eider es algo bastante sorprendente, porque en realidad no se deja ver mucho por esta zona -normalmente vive en Islandia- y, sin embargo, lleva todo el invierno en Avilés. Irresistible hasta para los patos.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.