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L. MAYORDOMO
Lunes, 18 de abril 2011, 04:05
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Asturias ha condenado a Hidrocantábrico (HC) a indemnizar con 11.185 euros al propietario de una finca conocida como La Córcoba, en el pueblo de Antoñana (Belmonte de Miranda), en la que llevó a cabo una tala en 2008 dentro de las labores de mantenimiento del tendido eléctrico. La empresa cortó numerosos árboles, entre ellos, castaños y robles. En concreto, y según consta en la sentencia, serró la masa arbórea de casi el 44% de los 6.262 metros cuadrados que mide la finca en cuestión. Una tala que el fallo judicial ve «probablemente excesiva, máxime cuando la normativa especial del Sector Eléctrico, no señala cuál es la superficie de terreno que ha de quedar afectada por la servidumbre, especialmente en relación con las tareas de mantenimiento, conservación y limpieza».
El Juzgado de Primera Instancia número 3 de Oviedo, primero, y la Audiencia Provincial, después, reconocieron el derecho del propietario de la finca -representado por la abogada Teresa Hevia Patallo- de percibir una compensación económica por los daños sufridos.
José Fernández Cuervo había suscrito en el año 1984 un contrato con la entonces denominada Hidroeléctrica del Cantábrico en la que cedía de forma gratuita el uso del terreno para la instalación de un tendido eléctrico. En este sentido, el fallo judicial sostiene que una cosa es la cesión gratuita del terreno y otra muy distinta que eso lleve implícito la renuncia a percibir una compensación por posibles daños: «El propietario conserva el derecho a ser indemnizado por las podas o cortas de conservación hechas por la empresa, por su propia mano y sin autorización previa, cuando esas actuaciones sean necesarias para alejar los riesgos de incendio y mantener la línea adecuadamente», dice la sentencia.
El hijo de José Fernández asegura que la familia trató de llegar a un acuerdo con la compañía antes de recurrir a los tribunales por una tala que «realizó sin previo aviso y, por supuesto, sin el consentimiento de mi padre». No fue posible. «Recibíamos buenas palabras, pero los hechos no se correspondían con ellas. Cada vez eran peores». Fue en ese momento cuando optaron por la vía judicial. Tampoco entonces fue posible una conciliación que evitara el juicio.
«Hubiese bastado una poda»
Dos años después, los tribunales les han dado la razón. HC deberá indemnizarles con 11.185 euros y deberá hacerse cargo, además, de las costas del juicio. La familia de José Fernández Cuervo sigue lamentando «el destrozo que causó la tala» porque, dicen, «con una poda habría sido suficiente».
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