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Una vista aérea del estado actual de abandono de la Fábrica de Gas :: E. C.
El plan de la Fábrica de Gas prevé seis años para desarrollar el conjunto
Oviedo

El plan de la Fábrica de Gas prevé seis años para desarrollar el conjunto

HC promoverá 100 pisos en tres edificios, uno de nueva planta, y restaurará el gasómetro

GONZALO DÍAZ-RUBÍN

Sábado, 16 de abril 2011, 12:09

La antigua Huerta del Dean, situada extramuros, es ahora «una muestra dispar y completa de la arquitectura asturiana de los últimos 100 años». Lo dice César Portela, el arquitecto al que HC encargó el controvertido plan especial de la Fábrica de Gas, recién aprobado por el Ayuntamiento y sometido estos días a un periodo de información pública de dos meses.

Patricio Bolumburu, Francisco Casariego, García-Lomas, Vaquero Palacios, Joaquín Cores o Ildefonso Sánchez del Río son los autores de las partes más siginificativas de un conjunto edificado desde principios del siglo XX, pero que guarda restos anteriores como las arcadas de los edificios porticados que había en la plaza de la Catedral hasta hace un centenar de años.

Portela no propone ni conservar todos, ni hacer tabla rasa. Opta por una tercera vía para lograr lo que HC pretende contruir un centenar largo de viviendas y obtener rentabilidad al solar. No será antes de seis años, según prevé el arquitecto gallego en el documento.

El proyecto prevé rehabilitar y transformar en residencial el edificio de Vaquero Palacios a la calle Paraiso, demoliendo su parte posterior y reconstruyéndola, ampliada, sobre pórticos. Una operación similar se hará sobre el edificio que hace fachada a la calle Postigo, que será reconstruido con cuatro y tres alturas, integrando la nave en el edificio de viviendas y ampliado hacia atrás sobre pórticos.

Los pórticos, en los edificios residenciales y de equipamiento reconstruidos y en el bloque de nueva construcción, se abrirán «a un espacio público central». En él, los elementos de patrimonio industrial que HC deberá conservar y restaurar: la chimenea, el depósito elevado, el horno y las escaleras, la marquesina de Sánchez del Río y el gasómetro, centro de la polémica.

Público y privado

La controversia sobre el futuro del gasómetro dura décadas. Movimientos vecinales lograron que el Principado incoase la declaración BIC del conjunto en 2001. Siete años después, la Administración regional reconoció que había dejado caducar la declaración. No por ello, pararon las demandas para reservar el espacio para usos culturales.

El plan de Portela deja su futuro en el aire. Calificado como equipamiento singular podrá tener usos residenciales o terciarios en el futuro. Más a corto plazo, HC deberá restaurar sus piezas, eliminar aquellas que corren riesgo de desprenderse, como la escalera metálica, y aplicar tratamientos antioxidantes al gasómetro.

Es parte de los trabajos que la promotora tendrá que acometer para recuperar la mejor versión de los vestigios industriales a conservar y que cederá al Ayuntamiento. El más dañado y más caro de restaurar, es la marquesina de homigón nervado de Ildefonso Sánchez del Río, pero también habrá que reponer ladrillos de la chimenea y colocar anillos de fibra en la escalera y el depósito elevado.

El primer año y medio y 150.000 euros, ser irán en demoler el resto. Los trabajos de restauración (600.000 euros de presupuesto) necesitarán 12 meses, lo mismo que la primera fase de la urbanización (460.000 euros). La construcción de las viviendas, aún sin presupuestar, necesitaría otro año; al igual que el remate de la urbanización, con un coste estimado de 1,3 millones de euros.

Al Ayuntamiento, después de seis años de trabajos que como pronto empezarían a finales de este, le quedaría como cesión otro de los edificios singulares, el perpendicular a Paraiso, que actualmente se utiliza como oficina y que fue construido por Miguel García Lomas en 1932. El inmueble integra los soportales de las casas que antiguamente había en la plaza de la Catedral. ¿Su uso? Mortera apuntó en diciembre que podría servir para la Escuela de Música, que busca desde hace años una sede más amplia que la de la calle Rosal y para la que se ha descartado el martillo de Santa Ana.

El Consistorio también se queda el edificio situado enfrente, con una superficie de 1.722 metros cuadrados, que integra parte de los trabajos de Sánchez del Río.

Sin pasarela

Lo que no habrá será la pasarela sobre la muralla, ni tampoco un acceso peatonal al casco antiguo a través de ella. Los técnicos lo desaconsejan porque habría que hacer expropiaciones para ocupar la servidumbre o el suelo del callejón de San Benito, parte de la parcela de la Cocina Económica. También, porque el paso elevado requeriría demoler parte del arco de entrada de Paraiso o porque el cruce de la muralla requeriría abrir un agujero en ella y construir una escalera muy pendiente y de escasa utilidad. Al descartarse esta última opción, los técnicos aparcan a su vez la peatonalización prevista de la calle Paraiso.

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