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Óscar Laguna y Daniel Grenzing arregando el órgano ayer. :: JESÚS DÍAZ
1.246 tubos que afinar en el órgano de La Corte
Oviedo

1.246 tubos que afinar en el órgano de La Corte

Dos armonizadores ponen a punto la sonoridad del instrumento del siglo XVIII, un trabajo que durará «semanas» La recuperación será «del cien por cien»

P. ALVEAR

Jueves, 13 de mayo 2010, 05:10

No es un oficio del que se den lecciones en la Universidad, tampoco en los conservatorios. Los organeros aprenden sus tareas de manera gremial, «como en la Edad Media». Es necesario contar con un «maestro que te quiera enseñar». Y dentro de la organería, el armonizador afronta una labor «más sensible» que requiere tanto de «conocimientos musicales, como de metal y de madera». No son profesionales que abunden.

Desde el lunes, en el piso alto de Santa María la Real de La Corte prácticamente 'viven' dos armonizadores. Son los maestros que devolverán «la plenitud» al órgano de La Corte, una de las joyas barrocas de Asturias. Durante casi 12 horas al día, prueban nota a nota el instrumento. El trabajo no es sencillo: «Tenemos que ser extremadamente respetuosos con lo que nos encontramos y conservarlo sin tratar de cambiarlo», explica Óscar Laguna. Es el armonizador junto a Daniel Grenzing. Pertenecen a la empresa Gerard Grenzing S. A., la encargada de volver a hacer sonar el órgano, 'afónico' desde hace siete años.

El instrumento aún no está listo para su reestreno. La afinación durará «semanas». Laguna no puede prever la fecha concreta en la que terminarán, porque deben afinar los 1.246 tubos del órgano, y algunos de ellos lleva «muchas horas» de labor. Ayer estaban enfrascados en la puesta a punto de «la trompetería de batalla», unos tubos colocados horizontalmente como si se tratasen de cañones.

Empieza la cuenta atrás. Después de años de espera, la Consejería de Cultura confió de nuevo en Gerard Grenzing para que reparara el instrumento por algo más de 175.000 euros. «Hace dos meses, nuestros compañeros concluyeron el montaje técnico». Para ello, trasladaron algunas piezas al taller de Barcelona y otras pudieron rehabilitarse en la propia iglesia. Por ejemplo, los tubos de estaño y plomo, que no habían quedado tan afectados por la lluvia.

En 2003, una tromba de agua que cayó sobre la ciudad justo en el momento en que se estaba reparando la techumbre del templo. Ahogó el órgano que, después, se deterioró aún más con la humedad.

«Nuestra misión ahora es repasar la armonización, el sonido original del órgano», avanza Laguna. Es la última fase del trabajo. Después, el órgano de La Corte volverá a sonar como en los mejores tiempos. La recuperación del instrumento será del «cien por cien», garantiza el técnico.

De momento, la labor es compleja, porque el órgano «no es un instrumento normal. En Asturias es un instrumento singular», precisa Laguna, quien recuerda que «históricamente» se construyeron numerosos órganos, pero que «desaparecieron» en la Revolución del 34, la guerra civil y en otras contiendas.

«Afortunadamente», el de La Corte sobrevivió. También los de Valdediós, Puerto de Vega y Pravia. «Son los cuatro órganos históricos que se conservan, pero el de La Corte es el más grande». Aparte de por sus dimensiones, «es muy interesante por la sonoridad y los recursos musicales que tiene».

Mantenimiento

El órgano está fechado en 1705. Tiene 310 años y necesita actividad, que «lo toquen». Sólo de esta forma está garantizado su futuro. También son importante las labores de mantenimiento. «El festival de órganos que organiza Cajastur es un modo de garantizar» la conservación. Los organeros que se encargan de rehabilitar los instrumentos hacen una visita, coincidiendo con el festival, para «ajustar los mecanismos», y observan los peligros que corren, normalmente relacionados con «goteras, carcoma o cortocircuitos».

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