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JUAN GARCÍA
Martes, 23 de febrero 2010, 04:44
La población de 'curuxas' en el Oriente de Asturias ha caído a la mitad en los últimos veinte años. Así lo denuncia la Coordinadora Ornitológica de Asturias (COA) en una campaña informativa que se ha basado en un estudio poblacional realizado entre los concejos de Llanes y Ribadesella. Según ese informe, en 1990 se contabilizaban 63 parejas reproductoras de lechuza común en ambos municipios, pero la cantidad descendió a sólo 34 en 2009. «Una regresión del 46% que es extrapolable al conjunto de Asturias e incluso de Europa», afirmó Adrián Vigil, representante de la COA en la comarca oriental. Los ornitólogos asturianos creen que este «dramático declive» de la especie es pernicioso para el ecosistema porque la lechuza está considera como el mejor «raticida biológico». «Una sola pareja en época de reproducción es capaz de comer hasta tres mil ratones. Así que por cada pareja que desaparezca se registrará un notable aumento de roedores que afectará a la agricultura y al conjunto del medio ambiente», explicó Vigil.
Para evitar esa continua regresión, la COA ha iniciado una campaña informativa que pretende sensibilizar tanto a la población infantil como a las administraciones públicas. Se han editado un millar de carteles en los que se explica los beneficios de la 'curuxa' en el medio rural y que se están repartiendo por los centros escolares de la región. En ellos también se exponen las principales causas de su desaparición. Entre ellas los atropellos en autovías. Solo en 2008 se localizaron 140 lechuzas muertas por atropello. «Bastaría con vallar adecuadamente los veinte puntos negros que tenemos localizados en la región», recomendó Vigil. Otra causa de su desaparición es la destrucción de los lugares de nidificación, desde paredes de roca hasta viejos árboles o edificaciones abandonadas. «La construcción de la autovía se cargó muchos de los lugares donde criaban, pero también la rehabilitación de las casas antiguas», dijo Adrián Vigil. En este caso, la recomendación pasa por crear en ellas unos habitáculos apropiados para que puedan instalar su nido.
Los primeros pasos se daban este pasado otoño en colaboración con el Ayuntamiento de Ribadesella. Se ejecutaron una serie de obras menores en nueve edificaciones de propiedad municipal. Entre ellas, las antiguas escuelas de Cuerres y Camangu o cuadras de Collera, San Miguel, Tereñes y La Piconera. En este último lugar se contó con la colaboración del propietario de un hotel en construcción, que creó una caseta en el tejado expresamente habilitada para albergar a una pareja de lechuzas. «Ahora hace falta que cunda el ejemplo. Estas no dejan de ser unas intervenciones anecdóticas que convendría extender a todos los municipios de la comarca o de Asturias», pidió. De hecho y gracias a la colaboración vecinal, también se actuó en un viejo depósito de agua de Llames de Pría (Llanes).
La COA considera que en toda rehabilitación de viejos edificios deberían tenerse en cuenta una serie de medidas ambientales compensatorias que permitan el acceso de las 'curuxas' u otras especies. Entre esas medidas, no ejecutar las obras en época de cría y no cementar la última fila de tejas para facilitar la reproducción de otros animales insectívoros tan beneficiosos para el medio como los vencejos, aviones o murciélagos, que comen miles de mosquitos al año. El ejemplo que no debería repetirse según la COA es el de Cangas del Narcea, donde se destruyeron sendas colonias de vencejo común en plena época de cría durante la restauración del Palacio de Omaña para convertirlo en Casa de Cultura y la del Monasterio de Corias, cuando se rehabilitó para dar forma al Parador Nacional.
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