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PACHÉ MERAYO
Sábado, 10 de marzo 2007, 02:49
Jovellanos, su obra y también su historia personal, ha dado corazón y cuerpo a toneladas de papel erudito. Sin embargo, las dudas sobre muchos episodios de su vida siguen siendo inevitables. De acabar con alguna de las más llamativas, dando respuestas investigadas y razonables, trata el nuevo libro del jovellanista confeso, patrono de las fundaciones Jovellanos y Alvargonzález (editora de su obra), Manuel Álvarez Valdés. Titulado 'Noticia de Jovellanos y su entorno', presentado ayer por el director del Museo de Bellas Artes, Emilio Marcos Vallaure, aporta una novedosa exploración de la que se desprende, por ejemplo, que «Jovellanos fue, sin duda de ninguna clase, envenenado».
No sabe Álvarez Valdés quién ordenó el intento mortal, aunque, a las pruebas periciales y medicas que aporta en el libro y que dan por hecho que la intoxicación «fue real y se llevó a cabo con sal de plomo», suma ciertos razonamientos sobre quién no fue, así como otros sobre que el ilustrado sabía de la mano ejecutora y de su instigador o instigadora. Asegura el autor, que ya tiene en su haber otro libro sobre el prohombre gijonés -'Jovellanos, enigmas y certezas'-, que no pudo ser la Inquisición, pues don Gaspar no hubiera dudado en cursar denuncia. «Sabía que la orden, que llevó a cabo uno de sus criados por 10 monedas de oro, venía de alguien muy importante, alguien al que no podía ni debía acusar». Las investigaciones parecen poner en el banquillo a Godoy o a la reina María Luisa, pero «no hay elementos suficientes de juicio para llevar el caso al tribunal de la historia», advierte.
Sí los hay, insiste, de que los vómitos convulsivos, la pérdida de vista, los trastornos en la mano derecha, descritos con detalle en los diarios de Jovellanos, son la consecuencia de un envenenamiento. Asegura el autor del nuevo libro que la teoría para muchos fantástica se asienta también en las «cinco veces que el ilustrado escribe, en cartas a asturianos que vivían fuera de España, que había dejado el ministerio para salvar su vida».
¿Dos meninas?
Otra de las dudas singulares con las que se enfrenta Manuel Álvarez Valdés en su libro de más de 800 páginas es a la autoría de un pequeño cuadro de estructura similar a las 'Meninas', hoy expuestas en la Kingston House de Dorset (Inglaterra), pero en su día parte de la colección de Jovellanos. La obra, que se adjudica a un yerno de Velázquez (Martínez del Mazo), es, según el escritor gijonés, del maestro sevillano. «Son muchos los que han dicho que no, pero yo me adhiero al estudio de Matías Díaz Padrón, conservador jefe del Museo del Prado», dice. 'Noticia de Jovellanos y su entorno' rinde varios tributos, otro de ellos a Ceán Bermúdez, cuya cuna cambia el autor de barrio («no nació en Jove», explica). Pero sobre todo hace homenaje a Jovellanos, «bajo ninguna circunstancia masón, profundamente religioso y, eso sí, de carácter muy fuerte».
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