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Domingo, 20 de agosto 2006, 02:56
Tras la marcha de Calandria y de Biagini, en la plantilla del Sporting quedó un vacío preocupante. Quizás tanto como cuando se fue Bilic y se mandó marchar a Miguel, tras la temporada en la que se rozó el ascenso. En principio apareció David Barral, con una trayectoria intermitente en el Castilla, lo que originaba ciertas dudas. Sin embargo, a base de goles, el gaditano ya empezó a convencer a la afición rojiblanca.
Barral entró con buen pie en el Sporting, al haber firmado dos espectaculares goles en el partido ante el Oviedo. Hace 26 años ocurrió algo parecido, salvando las distancias, cuando el portugués Fernando Gomes debutó en el Trofeo Bankunión, disputado en el desaparecido
Carlos Tartiere. El luso materializó los cinco goles del 1-5, uno ayudado por Vicente González-Villamil, que no olvidan los seguidores rojiblancos ya cuarentones o aún más veteranos.
Parece que a Barral se le da bien El Molinón, porque el primer día que lo pisó, en un entrenamiento con el filial como sparring, ya marcó tres goles. En su juego se apreció ambición y olfato de gol.
Barral es de San Fernando y empezó su formación futbolística en los equipos del San Servando, hasta que en juveniles dio el salto al equipo de su ciudad. Siendo juvenil tuvo el mayor movimiento, ya que dio el salto al equipo de Tercera División y luego fue reclamado por el Real Madrid. El club 'merengue' lo cedió al Fuenlabrada, donde tuvo, hasta ahora, su mejor temporada, con más eficacia goleadora. Ya entonces lo siguieron Acebal y De Dios. Fue antes de volver al Castilla, en el que contribuyó el último ascenso del filial madridista.
El gaditano afrontó con ilusión la pasada temporada, pero su negativa a renovar con anticipación empezó a dejarlo alejado de la titularidad, en lo que también influyó el ascenso de López Caro y la llegada de Miguel Ángel Portugal, con quien se reencontró en el pasado Villa de Gijón. Pero los datos sobre sus características ya eran conocidas por el cuadro técnico gijonés.
Barral es un delantero centro ambicioso. Le gusta tener participación en los partidos y domina el juego aéreo. Los goles que marcó al Oviedo fueron de dos estilos tan diferentes como espectaculares, pero también le gusta el remate de volea y anticiparse impetuosamente a la defensa contraria. Acostumbrado a una fuerte presión, tiene, en algunos aspectos, detalles parecidos al croata Bilic, quien estuvo en Gijón hace tres temporadas.
El gaditano tiene el listón goleador en los doce tantos que en las dos últimas campañas alcanzaron Ismael, ahora en el Nástic, y Calandria, actualmente en el Hércules. Antes, Bilic anotó 15, casi la mitad de penalti, y la cifra que parece inalcanzable es la del 'guaje' Villa, con 20 tantos, en la temporada 2002-2003, cuando fue traspasado al Zaragoza. El reto está ahí.
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