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Andrés Suárez
Jueves, 24 de diciembre 2015, 00:12
Perdido el presupuesto, el Gobierno quiere ganar la batalla de la imagen pública y trasladar el mensaje de que, incluso sin cuentas y con una posición parlamentaria débil, está en condiciones de mantener el rumbo y resistir una legislatura que se augura tempestuosa. El presidente, Javier Fernández, compareció ayer en público tras la reunión de la ejecutiva socialista y lo hizo retador, desafiante. Remarcó que su Ejecutivo gestionará «con responsabilidad» la prórroga, «como ya hemos hecho con anterioridad», y descartó tajantemente un adelanto electoral. Y lanzó una advertencia clara a Podemos, Partido Popular y Foro, cuyas enmiendas de totalidad han terminado por derribar el proyecto económico para 2016, emplazándoles a forzar unos comicios anticipados, por la vía de una moción de censura, si su objetivo es que el actual sea un mandato corto. «Si lo hacen yo me voy a presentar», zanjó, rotundo.
El presidente no se anduvo con medias tintas. Reunió a la cúpula de la Federación Socialista Asturiana el día después de que se anunciase la retirada del proyecto de presupuestos, cuya aprobación era inviable ante el rechazo en bloque de la oposición, y cuando habían pasado apenas unas horas del tormentoso pleno matinal en la Junta General en el que se vivió un enfrentamiento entre el PSOE y Podemos con una crudeza y una tensión que no se recordaba en la Cámara. Ante los medios, lo primero que hizo fue revalidar el discurso que Gobierno y partido han mantenido en las últimas horas, centrado en atacar la existencia de un «frente del no» formado por PP, Foro y Podemos que ha obstaculizado la tramitación de las cuentas y ha abocado a la región a la prórroga. Lo segundo, defender al PSOE y al Ejecutivo como garantes de la estabilidad política del Principado, incluso en momentos delicados como este.
El Gobierno, enfatizó Fernández, gestionará la situación de prórroga «con responsabilidad», como ya hizo, recordó, cuando en 2014 se produjo el mismo escenario después de que IU y UPyD retirasen el apoyo que entonces daba sustento parlamentario al gabinete socialista. Y navegará en el día a día de la política con normalidad, agregó, «intentando hablar con todo el mundo», sin exclusiones, para tejer acuerdos.
A partir de ahí, trató de despejar la hipótesis de un anticipo electoral, al menos en lo que tiene que ver con la capacidad del Gobierno. «En ningún caso» convocará elecciones antes de lo previsto, en 2019, remarcó, aunque no escondió la posibilidad de que ese escenario pudiera producirse si la oposición lo fuerza.
Porque, reiterado el argumento de que PP y Podemos son lo mismo al menos en cuanto a intereses políticos o estratégicos, el jefe del Ejecutivo emplazó a ambas formaciones, incluyendo en ese 'frente del no' a Foro tras su reconciliación con los populares, a 'mojarse', a explicitar ese entendimiento. «Si su deseo es una legislatura corta», razonó, tienen la opción de presentar una moción de censura que conduzca bien a la designación de otro presidente, bien a esos comicios anticipados que, reiteró, «yo no voy a convocar». Y a los que, llegado el caso, «me voy a presentar», dijo para que nadie obvie que, pese a que su promesa es retirarse tras su segundo mandato como presidente, esta sería una situación excepcional y, además, esa segunda legislatura no habría llegado a finiquitarse.
Más allá de hipótesis posibles o imposibles, el hecho cierto es que el PSOE afronta una legislatura complicada y el pleno de ayer, con un nivel de tensión muy elevado, fue el mejor ejemplo. El comportamiento de Podemos fue «degradante», señaló Fernández, que dijo «no haber visto una cosa así» en su trayectoria política y que apeló a «la responsabilidad y el respeto» de los integrantes de la formación morada para evitar este tipo de situaciones.
Aunque, de seguido, dio a entender que no confía en un cambio de actitud. Porque, preguntado si cree que esa belicosidad tiene que ver con una orden directa de la dirección nacional, dijo: «Debería preguntárselo a ellos, pero el elemento autóctono de Podemos ya es suficientemente beligerante y partidario de la confrontación sin tener que recibir instrucciones de Madrid».
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