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A. COLLADO
Jueves, 12 de marzo 2015, 00:37
El político asturiano Alejandro Rebollo Álvarez-Amandi falleció ayer en Madrid a los 80 años. Padre de cinco hijos y licenciado en derecho, militó en la Unión de Centro Democrático y fue uno de los fundadores del Centro Democrático Social (CDS), en 1982. De hecho, fue el primer presidente de esta formación en Asturias y diputado en la Junta del Principado durante la tercera y cuarta legislaturas (entre 1986 y 1993). Quienes le conocieron entonces recuerdan el marcado carácter social de las ideas de un humanista cristiano «serio, preocupado, siempre receptivo y que se volcaba con todo lo relacionado con Asturias».
Rebollo había nacido en Madrid, casi por casualidad. Era oriundo de Oviedo, donde había nacido su madre, y su padre fue secretario del Ayuntamiento. Tras licenciarse y ser ayudante de la cátedra de Derecho Administrativo, ingresó por oposición en el Cuerpo de Intervención Militar del Ejército de Tierra y, a continuación, en el de Técnicos Fiscales del Estado. Por aquella época, en 1970, fue ponente en representación de España en el Congreso Internacional de Derecho Civil.
Además, el jurista también desempeñó diversos puestos de responsabilidad en la Administración. Fue secretario general de Renfe entre 1973 y 1976 y, después, presidente, de 1980 a 1982; director general de la Vivienda, entre 1976 y 1977; director general de Correos, entre 1977 y 1978, y subsecretario de Transportes y Comunicaciones entre 1978 y 1980. Tras sus años en política, de los que muchos recordarán su defensa sin fisuras de un primer proyecto de la Variante de Pajares, desempeñó el puesto de vocal del Tribunal Económico-Administrativo.
Entre la multitud de reconocimientos que recibió en vida, cabe destacar la encomienda de la Orden del Mérito Civil, la Cruz del Mérito Militar y la Gran Placa de la Orden del Mérito Postal.
Fue, sin ninguna duda, un testigo excepcional de la historia reciente de España. Mano derecha de Adolfo Suárez, amigo del Rey Felipe VI y de Juan Carlos I, veraneaba cada año en su casa de Tapia de Casariego. Muchos de quienes le querían, en Asturias, sabían de su enfermedad desde hace tiempo. Sufría alzheimer y recientemente había estado ingresado por otros graves problemas de salud.
El hoy diputado popular por el Occidente Alfonso Román López le define como «un hombre entrañable y muy inteligente», al que le unía una estrecha relación. «Era una persona muy seria, pero con un fino sentido de la ironía, con un humor socarrón, que yo apreciaba muchísimo», apunta. López atribuye «parte importante de la 'S' de 'Social' que aparece en las siglas del CDS a Alejandro Rebollo y Rafael Calvo Ortega» y pone en valor «la preocupación de Alejandro por la gente, los sindicatos mineros y la siderurgia asturiana».
Las mismas características de su personalidad destaca el presidente de la Confederación Asturiana de la Construcción, Serafín Abilio Martínez, quien además añade que Rebollo «era una persona afable y cercana, siempre dispuesta a escuchar a todo el mundo».
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