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GONZALO DÍAZ-RUBÍN
Sábado, 13 de diciembre 2014, 00:42
El origen etimológico de Calatrava es, como el de tantas palabras castellanas, árabe. 'Qal'at Rabah', fortaleza de Rabah, dio origen al topónimo, a la orden militar y al apellido, de entre otros, el premio Príncipe de Asturias de las Artes, Santiago Calatrava, que, a buen seguro, ignora que a su Palacio de Congresos de Oviedo le ha salido un clon mirando al mar de Arabia. En Karachi (Pakistán), Bahria, una de las mayores constructoras de Asia, desarrolla una urbanización cerrada, con fuertes medidas de seguridad, cuya puerta de acceso será un edificio casi calcado, como muestran las infografías del proyecto, del que el valenciano diseñó para Jovellanos XXI. Solo que lo 'firma' el equipo de la empresa paquistaní.
Lo que no estará será constreñido entre las torres de Buenavista, «dialogando» con ellas, según dijo el arquitecto a quienes apuntaban que el coloso estaba encajado de mala manera. El proyecto -Bahria Town Karachi- se construye ya a nueve kilómetros de la antigua capital de Pakistán, con la que estará conectada por una 'superautopista'. Esa autopista entrará en la nueva zona residencial cruzando bajo los pórticos del clon del Palacio de Congresos, que incluye también los edificios de las alas y el fondo de la 'U'. Lo que aquí son dependencias de varias consejerías del Principado y un hotel, allí serán oficinas para la comunidad, locales comerciales y el centro de recepción y seguridad. El 'equivalente' al centro de congresos, agrupará los servicios de ocio: teatro, cines y gimnasios.
Dimensiones
Las dimensiones del proyecto son colosales. Incluye un hotel de la cadena Sheraton, campos de golf, un zoo, un delfinario, un hospital «internacional», el mayor centro comercial del país, una Gran Jamia Mezquita y otra en cada sector, parques temáticos, una universidad, colegios y varias áreas de negocios, para aprovechar su cercanía al aeropuerto internacional de Jinnah. También, distintos tipos de modelos residenciales: apartamentos, chalés, 'penthouses', villas y un barrio reservado para 'overseas pakistanis', para emigrados.
Desde luego el proyecto no está pensado para el común de los ciudadanos del sexto país más poblado del múndo, el único islámico con armas nucleares y refugio de los talibanes. Los 800 euros de PIB per cápita no dan para tanto. De hecho, los vídeos promocionales del proyecto se dirigen a un cliente occidentalizado y, por ejemplo, las mujeres no se cubren la cabeza. Por lo mismo, Bahria hace hincapié en la seguridad, la total garantía de suministro eléctrico «las 24 horas del día» y en que construye con los mejores «estándares internacionales». Las obras empezaron en mayo y las fotos de su avance muestran medio desierto patas arriba y lleno de cimentaciones. Igual consiguen mover la visera.
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