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MARÍA LASTRA
Sábado, 8 de noviembre 2014, 00:23
El 15 de noviembre de 2011 la antigua Consejería de Salud en la calle General Elorza de Oviedo comenzó a ocuparse. Nacía en ese momento el centro social autogestionado que pasaría a llamarse La Madreña. A pocos días de cumplir su tercer aniversario, integrantes y usuarios del colectivo se concentraron ayer delante del inmueble para denunciar el comienzo del derribo. Con velas en recuerdo de La Madreña cortaron la carretera y culparon a Ayuntamiento y Principado de la desaparición «del mejor proyecto comunitario que ha vivido la ciudad en años». Por él han pasado miles de personas y se han dado más de 400 actividades que englobaron todos los ámbitos de la cultura. El grito más escuchado fue que «no hay Oviedo sin La Madreña». «Los peores presagios se han cumplido», pero prometen seguir luchando en contra de la especulación y la corrupción.
Jara Cosculluela comenzó a las 18.30 horas la lectura del manifiesto en un paso de cebra iluminado por velas y ante el asombro de los conductores de los vehículos. Fue tajante: «Caunedo y Fernández son un combo demoledor que quieren derribar las pruebas del delito, las pruebas de uno de los casos de especulación urbanística más oscuros que han existido». Decía estas palabras en referencia a 'los Palacios' de Buenavista y El Vasco, «que han costado a la ciudad de Oviedo más de 100 millones de euros».
Emocionados, pero también enfadados, rechazaron la decisión del alcalde Agustín Iglesias Caunedo de dar luz verde a Sedes para el derribo del edificio, y culpan a PP y PSOE de «ir de la mano en contra de los intereses de los ciudadanos» que dieron vida a un edificio que se convertirá en una «cicatriz en medio de la ciudad».
Por su parte, Juan Pastor, uno de los portavoces, recordó que «el espacio ha sido muy querido por los vecinos», muchos de ellos presentes ayer en la concentración, y ha servido para «luchar juntos» por una causa en común. Con todavía algunos compañeros imputados seguirán en las calles «unidos y compartiendo batallas».
Entre los presentes en el acto había muy pocos representantes políticos. Tan solo pudo verse al concejal de Izquierda Unida Emilio Huerta y a Daniel Ripa, uno de los miembros más representativos de Podemos en Asturias. Junto al resto quisieron participar en «un día de mucha pena». Las labores de desmantelamiento del edifico ya han comenzado y podrá ser derribado en cualquier momento. Sin embargo, mantienen que «La Madreña no son cuatro paredes, sino un colectivo de personas».
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