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IDOYA REY
Domingo, 12 de octubre 2014, 01:00
El pasado junio el Centro Social Okupado y Autogestionado La Madreña perdió su espacio físico, aquel por el que precisamente nació: los miembros del colectivo fueron desalojados del edificio de la antigua Consejería de Salud en la calle General Elorza. Desde entonces La Madreña siguió existiendo, pero tras cierto parón durante el periodo estival, esta misma semana la asamblea decidió disolverse, aunque sus dos años y medio de vida han dejado ciertas semillas en la ciudad.
«Después de varias reuniones, hemos decidido que lo más funcional es disolver la asamblea puesto que ya no hay un espacio físico que gestionar», explicaron los miembros de La Madreña en un comunicado. La pregunta rondaba desde el desalojo. Unos auguraban la disolución, otros temían una nueva okupación. Desde La Madreña siempre destacaron que el lugar elegido no era uno cualquiera, representaba la especulación urbanística y su recuperación para los ciudadanos ovetenses, lo que parecía descartar un nuevo espacio para el centro.
Porque se fue creando a sí misma. La raíz está en el movimiento 15-M. Seis meses después de que las plazas se llenaran, algunos miembros del colectivo decidieron okupar el edificio de 32 de General Elorza. Pensaban que estarían allí unas pocas horas, pero querían «dar un salto cualitativo en las movilizaciones que se venían produciendo y denunciar la trama de especulación urbanística, la conocida como 'operación de los palacios', que envolvió al edificio». Pero pasó un día y dos y al tercero ya comenzaron a plantearse qué hacer en ese edificio. Ellos habían realizado la okupación también porque no tenían dónde reunirse, pensaron que otros colectivos podrían estar en su misma situación y sobre todo querían recuperar ese espacio para los ciudadanos.
Y eso fue lo que hicieron durante dos años y medio: organizar actividades culturales, sociales y solidarias, ceder el espacio a otros colectivos y facilitar la colaboración entre ellos. Talleres infantiles, cursos de telas aéreas, yoga, inglés, teatro, conciertos, mercadillos, reparto de ropa y alimentos y un largo etcétera. Un rastro que La Madreña ha dejado en la ciudad. Por ejemplo, la asociación Locomatrifoco explicaba hace apenas un mes cómo habían crecido con La Madreña. Antes el taller de crianza era cosa de unas pocas familias que se reunían en cada de unos o de otros, pero al disponer de una sala en el centro okupado y autogestionado la actividad creció. Ahora buscan un nuevo espacio para proseguir con esa actividad que nació en La Madreña.
«Queremos aclarar que el cese de la asamblea no significa que aquí se acabe la pelea, porque vamos a seguir luchando contra la especulación, la represión y contra la imposición de la miseria en nuestras vidas», advierten. Y no cesará, tampoco, el apoyo a los usuarios imputados por la okupación del espacio.
El derribo
A finales de agosto, a La Madreña llegaron rumores de que la empresa propietaria del edificio Sedes, con un 60% de capital público, había pedido una licencia de derribo, pero que el Ayuntamiento se la había denegado. Los rumores no eran falsos, aunque si se equivocaban en algo: el Consistorio había concedido el permiso. A Sedes ese permiso le duró apenas 20 días. Tras conceder el pasado 6 de agosto la licencia para la demolición, la sección de Licencias acordó la suspensión de su propia orden. Al menos hasta que se resuelva el recurso de reposición presentado por Izquierda Unida y aún está pendiente de resolución.
La disolución de la asamblea de La Madreña podría dejar vía libre a las pretensiones de la empresa, aunque ya anuncian que un nuevo proceso asambleario, bajo una denominación diferente, proseguirá con la denuncia de la 'operación de los palacios'.
En realidad, lo que el Ayuntamiento concedió fue una rehabilitación de una licencia caducada pero, supuestamente, ese permiso de derribo no va acompañado de un proyecto de nueva edificación. «Sedes dice claramente que no va construir porque no es aconsejable por la crisis del sector», denuncia IU, que puso el recurso a la decisión de Licencias. El edificio ha quedado vacío sin La Madreña. El solar puede que también lo haga.
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