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M. MENÉNDEZ
GIJÓN.
Domingo, 3 de diciembre 2017, 01:11
Que el área de Gijón sigue teniendo problemas de alta contaminación es una realidad que nadie refuta, pero también es cierto que las principales empresas ubicadas en la zona tratan de poner solución a las grandes emisiones que realizan a la atmósfera. No suelen ser soluciones baratas, todo lo contrario, pues requieren de importantes inversiones que en la mayoría de las ocasiones no se ven reconocidas por la sociedad.
La última de estas inversiones conocida es la reforma de la planta de sinterización de la acería de Arcelor en Veriña. Una inversión de entre diez y doce millones de euros que será anunciada dentro de dos meses y que permitirá reducir de manera notable las partículas que se emiten a la atmósfera gijonesa. Pero es que el año pasado ya se había realizado una adecuación del electrofiltro del sínter A de la factoría -que limita las emisiones a umbrales inferiores a 40 microgramos por metro cúbico-, se techaron cintas transportadoras y se analizan inversiones para el tratamiento de las aguas de lavado de los altos hornos, entre otras actuaciones.
La central térmica de Aboño, perteneciente a EdP, es otra de las grandes instalaciones del municipio y en 2008 puso en marcha una planta de desulfuración que le permite reducir un 95% las emisiones de dióxido de azufre y un 50% de la ceniza volante que pudieran haber escapado de los precipitadores electrostáticos, otros elementos preventivos instalados recientemente. Pero para ello fue necesario invertir 65 millones de euros.
EdP continúa trabajando en mejorar sus equipos, pero también potencia el uso de carbones con bajo contenido en azufre e incorpora gases siderúrgicos (en el caso de Gijón, procedentes de Arcelor), para mejorar las mezclas del combustible utilizado.
En cuanto a la cementera de Tudela Veguín, en Carreño, también ha realizado importantes inversiones para reducir las emisiones de dióxido de carbono en sus procesos de fabricación de cementos y clínker portland. En la última década, el grupo cementero ha invertido más de 138 millones de euros para que sus procesos productivos sean más eficientes y causen un menor impacto ambiental. Además, también colabora con otras entidades para realizar replantaciones forestales y llevar a cabo políticas de concienciación medioambiental.
Junto con El Musel, estas son las tres principales instalaciones industriales de la comarca gijonesa, pero está claro que no son las únicas. Según el 'Protocolo de actuación en episodios de contaminación del aire en el Principado de Asturias', hay otras trece empresas susceptibles de emitir contaminantes y, por lo tanto, sujetas a autorización ambiental integrada. Se trata de Cogersa, Vauste Spain, Alusigma, Asturiana Galvanizadora (Algasa), Caldery Ibérica Refractarios, DDR Vessels XXI, Electroníquel, Ferrosadim (Sociedad Anónima de Investigaciones Metalúrgicas), Fundiciones infiesta, Mecalux (antigua Esmena), Moreda Riviere-Trefilerías, Oxizinc y Proygrasa (Proteínas y Grasas del Principado). Es decir, a lo mejor no toda la contaminación es culpa de El Musel, Arcelor, EdP y la cementera de Tudela Veguín.
Mañana lunes, Arcelor presentará un plan ambiental para reducir la contaminación tanto en la planta de Gijón como en la de Avilés.
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