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M. MORO
Viernes, 24 de febrero 2017, 02:50
«Los antiguos juzgados de Prendes Pando están en un estado sorprendentemente bueno y están prácticamente para poder entrar ya». El apunte es del arquitecto gijonés Vicente Díez Faixat, que ayer visitó el céntrico edificio como parte de una delegación del Círculo Cultural de Podemos en Gijón, en la que también estaba el concejal Orlando Fernández y el diputado regional Enrique López.
Faixat destacó que el inmueble, que el Principado sacó a subasta sin éxito por 10,2 millones de euros, «casi se podría usar tal y como está, con una utilización provisional, para que no se deteriore más, porque el tiempo juega en contra». Bajo su punto de vista de técnico, salvo un problema de humedades en la planta superior, en la zona colindante con la terraza, «los desperfectos son anecdóticos y está todo en perfectas condiciones». Todo ello en un edificio que ocupa más de 10.000 metros cuadrados en pleno centro y lleva cerrado más de cuatro años.
Hecha la visita al interior, el diputado regional de Podemos Enrique López apremió a darle una utilización social a los viejos juzgados «para que no acaben malvendidos por el Principado y siendo pasto de la especulación urbanística, que está esperando que las instalaciones salgan a subasta a un precio de ganga».
«Planteamos un rescate ciudadano de un bien público que puede dar mucho juego a la ciudad de Gijón y Asturias, a movimientos sociales, asociaciones ciudadanas, y a la sociedad civil organizada», remarcó López, quien anunció que su formación política va a pulsar el sentir de la ciudad, en especial del tejido social asociativo, para explorar los posibles usos del inmueble.
López explicó que la idea es que Principado y Ayuntamiento den vía libre para poder implantar algo parecido a lo que funcionaba en La Madreña, las desaparecidas instalaciones de Oviedo. Un modelo que está en boga en ciudades europeas punteras como Berlín o Amsterdam donde los jóvenes pueden encontrar un lugar para dormir por la noche, pero también se imparten talleres o cursos y se pueden celebrar reuniones vecinales.
Díez Faixat reconoció tras la inspección que el inmueble no está adaptado a las últimas normativas y que la accesibilidad «deja mucho que desear». No obstante, en este último caso, existe otro acceso que usaban los jueces y que en su opinión se podría utilizar. Señaló también que la distribución interior facilita la reconversión en pequeñas oficinas e insistió en que el edificio se presta a usarse «en precario».
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