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Laura Fonseca
Viernes, 15 de enero 2016, 02:15
Los había contentos y otros, no tanto. Pero todos se congratulaban de reencontrarse, aunque sea con cuatro años de retraso, en la despedida al personal jubilado, un acto que tradicionalmente, al menos hasta 2011, venía celebrando el Hospital de Cabueñes cada año. Cuatro promociones y 342 profesionales (entre ellos 92 médicos y 90 enfermeras) fueron los que recibieron el adiós, el aplauso y también los vítores de sus compañeros del Área V. Lo hicieron en un abarrotado salón de actos lleno hasta la bandera. Son contadísimas las ocasiones en la que la sanidad gijonesa consigue concitar tanto interés entre los trabajadores (descontando las asambleas por conflictos laborales).
El caso es que Cabueñes ocupó todas sus butacas y lo hizo para despedir jubilosamente a generaciones de profesionales que han tenido un gran peso en lo que es hoy la sanidad pública asturiana. Entre los jubilados de 2012, 2013, 2014 y 2015 había exgerentes como Manuel Menéndez (Manolín), exdirectores médicos, como Eugenio Avanzas (Genín), que habló en representación de sus compañeros, y exdelegados sindicales, entre ellos el cirujano Paco Cantero y el pediatra Fidel González. También quienes llegaron a Cabueñes cuando el hospital «era la mitad de lo que es ahora»: María Luisa García Alcalde, que diagnosticó los primeros casos de sida; Raúl Obregón, al frente de cirugía, o el traumatólogo Antonio Murcia, con su inseparable pajarita.
El listado, imposible de resumir en esta página, no solo incluye a médicos, entre los que habría que citar también al exjefe de Pediatría, José Luis Matesanz, y por parte de Primaria a otros dos históricos, Ignacio González Vázquez de Prada y Óscar López, este último de Urgencias. Hay también enfermeras, como Isabel Castro Castro y hasta la que fue la voz de Cabueñes: Braulia, la telefonista.
'Seniors', como en EE UU
Pero si algo quedó claro es que los jubilados de la sanidad vienen pisando fuerte y se resisten a irse. Muchos de los asistentes confesaban, ya ajenos a los reproches de la administración, que se habían marchado «obligados cuando aún tenemos mucho por dar y hacer y cuando somos prácticamente profesionales de excelencia». Lo dijo en su intervención el que fue médico de Contrueces, Vázquez de Prada, pero también Francisco Cantero, quien reclamó un modelo como el que tiene Estados Unidos, donde los jubilados pueden entrar en la categoría de 'seniors' y seguir trabajando.
El gerente del Sespa, José Ramón Riera, recogió el guante y reconoció que el sistema sanitario debería arbitrar algún tipo de mecanismo, «de la que ahora adolece», para permitir «seguir ligado de alguna manera al trabajo y la actividad y garantizar así el traspaso de conocimientos.
Volver como pacientes
Finalmente, Avanzas, exdirector médico del hospital, hizo una llamada de atención a los gestores a la vez que instó a sus excompañeros a no bajar la guardia y trabajar en equipo. El internista habló del desánimo de los trabajadores con los que ahora se encuentra «cuando vengo de visita» y de la lacra de las abultadas listas de espera, pero también de la alta calidad de Cabueñes, «nuestro hospital», al que, recordó, «todos acabaremos volviendo ya como pacientes».
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